Apartamento en la Costa Brava, p. 13
Empuriabrava. 22.30 h.
Cenan en un restaurante al aire libre. Álvaro quiere emborrachar a Raúl para averiguar qué ha hecho con su bolsa. Le llena el vaso una y otra vez y Raúl bebe, bebe y bebe. Al terminar la cena está medio borracho.
Salen a la calle y Raúl enciende un cigarrillo. La bolsa verde de tela se queda en el restaurante.
− Ha olvidado la bolsa en el restaurante − dice Pepa −. Siempre igual − Pepa entra en el restaurante y sale con la bolsa de Raúl colgada al hombro.
Van todos al apartamento y Raúl se duerme en el sofá. Álvaro dice que quiere quedarse con él.
− Está muy borracho − dice −. Vosotras podéis ir a dar una vuelta. Yo me quedo para hacerle compañía.
− No, tú te vienes con nosotras. Raúl sabe cuidarse solo − dice Loli.
− Sí, déjalo. Está bien. Solo necesita dormir − dice Pepa.
− ¿Y si se encuentra mal...?
− ¡Que no hombre! Si tú te quedas, nosotras nos quedamos también.
«Bueno, unas cuantas copas y luego van a dormir como Raúl», piensa Álvaro y sale con Loli y Pepa, que lleva la bolsa de Raúl con los bañadores, por si les apetece bañarse.
A las tres de la mañana Pepa y Loli se han tomado cuatro gin-tonics. Álvaro también ha pedido lo mismo, pero no los ha probado. Necesita tener la cabeza clara.