Parte (19)
Lola no está nada preocupada. Quiere ir a la playa y darse un baño. No dice nada a sus amigos y se va. Nilsson la ve salir sola y sale detrás. La sigue a unos treinta metros. Lola no lo
ha visto. Unos minutos después Lola está en la playa. No hace sol y hay muy poca gente. Lee una novela policíaca, se pone crema, mira el mar. Está contenta. Se levanta y va al agua. «Está un poco fría», piensa. Pero se baña. Luego, todo pasa muy rápido. Un hombre calvo y bajito está detrás de Lola, muy cerca. Nilsson lo ve desde lejos y piensa que pasa algo raro. Sale corriendo hacia el agua. No lleva bañador, va vestido, pero no importa. Se tira al agua justo a tiempo. El hombre coge a Lola y quiere matarla, ahogarla. Pero Nilsson es mucho más fuerte. Le da un golpe y el bajito se cae y traga agua. Al final sale del mar corriendo. Nilsson ha podido verle bien. Lo conoce: es Gutiérrez, el falso vendedor. Nilsson saca a Lola en brazos hasta la playa. Pide ayuda y rápidamente viene un médico. Mucha gente se ha acercado a ver qué pasa. Lola está en la arena, blanca como un papel y tiene mucha tos. –¡Qué mala es el agua de mar! Buagggggg... Dice finalmente y sonríe a Nilsson. –Gracias Nilsson. Nilsson está un poco nervioso. Pero se siente feliz: se siente joven y fuerte. Sonríe también y le coge la mano a Lola. El médico dice que Lola está bien y pregunta qué le ha pasado. –Nada, no sé, me he mareado. He comido mucho esta mañana y, claro, con el agua fría... Lola no quiere informar todavía a la policía. –Vamos al hotel. Quizá ya han llegado Paco y Miguel. Ellos tienen razón: los de «Bravainmo» son peligrosos. Empiezan a subir hacia el restaurante de Elisa. –Magnus... –Sí...
–No ha sido una casualidad. Me ha seguido usted, ¿no? –Sí, es que a mí también me gustaría ser detective. Los dos se ríen y siguen subiendo lentamente hasta «Ca l'Elisa».