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El hilo, V de vacuna (1)

V de vacuna (1)

Eliezer Budasoff: Bienvenidos a El hilo, un podcast de Radio Ambulante Estudios. Soy Eliezer Budasoff.

Silvia Viñas: Y yo soy Silvia Viñas.

La vacuna rusa contra la covid-19, Sputnik V, está ganando terreno en América Latina.

Eliezer: Pero para llegar a convertirse en una de las vacunas más demandadas en la región, primero tuvo que enfrentar la desconfianza, las barreras de la opacidad, del idioma y de las ideologías políticas.

Silvia: Hoy, la vacuna rusa, su importancia geopolítica y su irrupción en América Latina.

Es 12 de febrero de 2021.

Eliezer: La mañana del 11 de agosto del año pasado, Vladimir Putin se reunió con sus ministros por videollamada. El tema oficial de esa reunión era el inicio del año escolar, pero después de pasar revista a su equipo….

María Sahuquillo: Putin hace el anuncio de que Rusia ha dado luz verde a una vacuna contra el coronavirus y que es el primer país en hacerlo.

Eliezer: Ella es María Sahuquillo.

María: Soy la corresponsal de El País en Moscú. Cubro Rusia, cubro Bielorrusia, Ucrania y el resto de países del espacio post soviético.

Eliezer: María me contó que durante esa reunión Putin dijo que la vacuna era eficaz y también aseguró que había pasado por los ensayos necesarios.

María: Aunque pues en ese momento no los había pasado.

Eliezer: Pero ya llegaremos a ese punto. Ese día Putin también dio otro detalle que a María le pareció importante.

María: También contó que una de sus hijas ya se la había puesto pues porque había participado en los estudios y contó que se encontraba bien. Y el dato no es menor. El dato es importante porque Putin jamás, jamás menciona a su familia, que está pues fuera de los, de los focos públicos.

Eliezer: Y esto es importante porque, según María, fue un intento de darle un baño de confianza a la población.

María: Algo como decir: oye, la vacuna no sólo es la primera en registrarse en el mundo, sino pues que además es buena porque mi hija se la ha puesto.

Eliezer: María, ¿podrías contarnos la historia detrás de la creación de esta vacuna?

María: Pues la vacuna la ha desarrollado un instituto público que se llama Instituto Gamaleya, que tiene su sede en Moscú y que en realidad antes de la pandemia tampoco dentro de Rusia era demasiado conocido. Desarrolló algunas otras vacunas como una contra el ébola y otra contra el MERS, que es otra enfermedad respiratoria. Pero estas dos vacunas no se han probado ampliamente y no se autorizaron de manera general fuera de Rusia.

Eliezer: El 17 de marzo, los científicos del Instituto Gamaleya obtuvieron una cepa del virus de un paciente ruso que se había contagiado en Roma. Cuando volvió a Moscú, los científicos fueron a buscarlo y le tomaron una muestra.

María: La vacuna de Gamaleya se basa básicamente en un método que ya se había empleado otras veces. Utiliza adenovirus del resfriado común como vector y se compone de dos dosis. Cada una de estas dos dosis lleva un vector distinto. Primero se pone una inyección con uno de los adenovirus y a los veintiún días se pone la segunda con otro tipo de adenovirus destinado, pues, a inducir una inmunidad más duradera.

Eliezer: A la vacuna se la conoce como Sputnik V.

María: V de vacuna, ¿eh? no de cinco, como el número romano, aunque aquí ha habido algunos comentarios cómicos sobre que la V esta, de vacuna o de Sputnik V también es de Vladimir Vladimirovich por el presidente ruso.

Eliezer: Se llama Sputnik en referencia al satélite de la Unión Soviética, que se puso en órbita en 1957, en plena Guerra Fría.

María: Y bueno, pues fue el primer país en lograrlo y superó a Estados Unidos en la carrera espacial. Así que el nombre no es casualidad, porque Rusia insiste mucho en que ha sido el primer país en registrar una vacuna contra el coronavirus y es una forma un poco de decir también pues que se adelantaron en la carrera de las vacunas.

Eliezer: ¿Y cómo reaccionaron los rusos a su propia vacuna?

María: En realidad la vacuna de Gamaleya fue recibida aquí en Rusia también con mucho escepticismo y sospecha por, pues por la enorme opacidad.

Eliezer: Y es que cuando Putin hizo el anuncio en agosto, los científicos del Instituto Gamaleya todavía no habían publicado ningún dato de la fase 1 y 2 del desarrollo de la vacuna. Y tampoco habían comenzado la fase 3, que involucra a un número más extenso de participantes.

María: Y eso lo que ha contribuido es a generar ciertas sospechas en una ciudadanía a la que le han mentido muchísimas otras veces o le han ocultado información. Sin ir más lejos, durante la pandemia en la que las autoridades han contado, por lo bajo, las cifras de fallecidos.

Eliezer: Este es el pan de cada día en un país en el que conseguir datos oficiales, o una respuesta oficial sobre asuntos del Estado, usualmente es muy difícil.

María: Y los rusos también han pensado: oye no podemos tomarle la palabra a una persona que me dice que la vacuna funciona. Es que esto no es una cuestión de confianza, es una cuestión de ciencia, y hay que explicarlo, hay que divulgar los datos, hay que publicarlos. Y ese yo creo que ha sido el primer lastre de la vacuna rusa, también dentro de Rusia, que al no hacerlo, que al no ir publicando esos datos conforme se iba conociendo la información sobre la vacuna, pues eso ha dado alas al escepticismo y a la desconfianza.

Eliezer: Y en occidente la primera reacción fue la misma. El hecho de que Rusia autorizara la vacuna mucho antes de terminar los estudios clínicos y con tanta velocidad creó escepticismo en la comunidad científica europea y norteamericana.

María: Oye, que otras vacunas, la de Pfizer, la de Moderna o la de Oxford y AstraZeneca también tardaron en dar a conocer su información, pero Rusia mucho más. Es de la que más ha tardado. Y eso pues también en occidente ha generado muchísimas suspicacias. El problema de la velocidad de los ensayos también estaba ahí, y cuando empezaron a publicar datos de la penúltima fase también hubo un grupo de científicos que escribió una carta abierta en la que señalaban que había resultados de pacientes un poco demasiado parecidos, ¿no?

Eliezer: Rusia no tomó muy bien estas críticas.

María: El Kremlin realmente ha cargado contra cualquier crítica, desde las más constructivas hacia la vacuna hasta las más conspiranoicas, como si fueran un ataque contra el país. A principios de diciembre, por ejemplo, yo entrevisté al jefe del Fondo Ruso de Inversión Directa.

Eliezer: El organismo que financió la investigación del Instituto Gamaleya para la vacuna.

María: Él afirmaba, y es un poco el argumento que se utiliza aquí dentro de los altos funcionarios o el Kremlin, pues ellos creen que se critica la vacuna solo por ser rusa. Rusofobia le llaman. Aunque la mayoría de las críticas que no son ruido, las críticas constructivas, señalan los mismos argumentos: pues que había una necesidad de leer los datos, hambre de información. La mayoría de las críticas que no son ruido eran críticas constructivas que lo que querían básicamente es: me parece fenomenal lo que me estáis contando, pero bueno, enseñadme los datos.

Eliezer: Y bajo un espíritu similar al de la Guerra Fría, en Rusia también se escuchaban críticas, aunque menores, sobre algunas de las vacunas que se estaban desarrollando en occidente.

María: Bueno, pues aquí ha habido algunos comentarios en los medios estatales en los que han llamado por ejemplo a la vacuna esta de AstraZeneca, “vacuna de chimpancé”. Porque en vez de utilizar, porque en vez de utilizar adenovirus del resfriado humano utilizaba un adenovirus del chimpancé al parecer. Entonces, bueno. Pero después ese argumentario se empezó a retirar, porque yo creo que Rusia llegó a la conclusión de que era mucho mejor, bueno, pues simplemente tratar de promocionar su vacunas… Es como que yo creo que se dieron cuenta de que no quedaban muy bien.

Eliezer: Y la narrativa rusa cambió.

María: Conforme la Sputnik se ha ido expandiendo, estas cosas se han ido básicamente apagando y ahora en lo que se centran es en, pues narrar casi como minuto resultado cada acuerdo firmado por algún país, como… Bueno, pues se ve como un gran logro.

Eliezer: La Sputnik V tiene algunas ventajas comparativas respecto de las otras vacunas en el mercado. La primera, es el precio: una dosis de la vacuna rusa cuesta unos diez dólares, mientras que la vacuna de Pfizer cuesta unos diecinueve dólares y la de Moderna unos veinticinco. Y además, estas dos utilizan una tecnología completamente nueva. Lo que da a la Sputnik otra ventaja: la facilidad para almacenarla.

María: Mientras las vacunas de Moderna y la de Pfizer requieren almacenamiento y transporte muy frío: menos setenta y cinco grados la de Pfizer, por ejemplo, pues la vacuna de Gamaleya puede guardarse líquida a menos dieciocho y liofilizada a entre dos y ocho grados centígrados. Y eso, pues según en qué países y en qué circunstancias y en qué tipo de elementos se puede trasladar, tiene una importancia grande.

Eliezer: A principios de diciembre, Rusia empezó a vacunar al personal sanitario, personal de servicios sociales y educadores. Luego la vacunación se extendió rápidamente hacia otros rubros, como por ejemplo funcionarios que atienden al público y periodistas.

María: Y en enero pues Putin volvió a salir en otra reunión con sus ministros y dio orden de agilizar el proceso. Entonces ahí fue cuando ya se abrió más la mano. Se ampliaron los grupos del todo y se instalaron puntos de vacunación en hospitales, en clínicas de barrio. Bueno, pues incluso en algunas ciudades, en grandes almacenes. Mira, aquí en Moscú hay un punto de vacunación en los famosísimos y carísimos almacenes GUM que están en la Plaza Roja. Entonces, bueno, mientras le echas un ojo a un vestido de Chanel o a un Rolex, te puedes poner la vacuna Sputnik contra el coronavirus. Eso sí, tampoco es que haya grandísimas colas en los hospitales y en los centros de vacunación para ponersela. La cosa va poco a poco.

Eliezer: El 2 de febrero, la revista médica The Lancet publicó un artículo con resultados de un estudio que muestra que la Sputnik V tiene casi un 92% de eficacia contra la Covid-19.

Eliezer: Ahora que ya salieron los estudios como de la fase 3 en The Lancet, que más países han hecho acuerdos, ¿cuáles son los retos que tiene, digamos, la vacuna a partir de ahora?

María: Bueno, el gran desafío de Sputnik es mantener el ritmo de fabricación. Las autoridades rusas dieron a finales del año pasado unas cifras de producción enorme, unas previsiones enormes que se han demostrado muy poco realistas, porque producir la vacuna, sobre todo la segunda dosis, no es tan rápido. Es un proceso costoso y todo pese a que Rusia tiene externalizada la producción con algunos países, por ejemplo Corea del Sur o Kazajistán. Aunque en teoría la mayoría de las vacunas que van para afuera de Rusia se elaborarían en estas fábricas. Entonces, por eso Moscú está tratando de llegar también a acuerdos no solamente de venta, sino también de producción, que eso haría muchísimo más fácil no solamente la producción, sino también dentro de los propios países, alcanzar estos pactos.

Eliezer: Y finalmente ¿cuál es la importancia geopolítica que ha tenido esta carrera para Rusia?

María: Para el Kremlin la vacuna tiene una importancia geoestratégica inmensa, inmensa. Hace un par de años, entre los objetivos enmarcados por Putin, comentados por él dentro de sus líneas maestras de su presidencia, él dijo que Rusia debería publicar más investigaciones científicas de primer nivel.

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