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El hilo, Las madres del desierto (2)

Las madres del desierto (2)

Marcela: Las madres pelean para conseguir sus carpetas de investigación, las estudian, crean colectivos, se meten a campo a investigar, recaban información como si fueran detectives para saber quienes se llevaron a sus hijos, a sus hijas han aprendido a buscar fosas, las excavan. Ahí encuentran a muchas personas. Algunas han encontrado sus hijos, o a las hijas de otras.

Álvaro: Y lo han logrado solas. Es común que, como en el caso de Pati, las autoridades no las ayuden.

Marcela: Hemos visto que cuando alguien desaparece las madres o las familias van a los ministerios públicos a presentar la denuncia. Y muchas veces ni siquiera les abren una carpeta de investigación, sólo ponen un número, es como un acta. O sea, que les abren un acta por si luego tienen más datos. Generalmente las familias son las que llevan las pistas y las autoridades no buscan, no salen a buscarlos. Es algo muy raro. Tiene que ser alguien muy importante, muy famoso o muy rico para que lo busquen, ¿no?

Álvaro: Y claro, gente de muy escasos recursos, como Pati y sus compañeras de búsqueda, suelen pasar desapercibidas para las autoridades en México.

Marcela: Esto es un síntoma, un síntoma de que la política de Estado en México es la impunidad, de que la justicia no opera.

Pati: Si nosotros no los buscamos, nadie los va a buscar a las autoridades. Para las autoridades, nuestros hijos, son una estadística más. Es un número más y ellos archivan las carpetas y las dejan en el olvido. Pero nosotros ¿cuándo los vamos a olvidar? Yo siempre digo que si por cada desaparecido hubiera un buscador, no hubiera desaparecidos.

Álvaro: Pero según me contó Marcela, va más allá de esto…

Marcela: En muchos casos los mismos agentes del Ministerio Público te dicen que no denuncies o te… hasta intimidan a la gente o la criminalizan. Dicen que seguramente en algo malo andaba. Por eso lo desaparecieron.

Álvaro: Recuerden la imagen que nos contó Pati, de su hijo Marco Antonio, que desaparece rodeado de patrullas del Estado. Como si nada.

Pati: O sea, a ellos no les interesa que aparezcan, para ellos es un delincuente, si se lo llevaron es por algo. Porque andaban mal. Porque son rateros. Porque son vendedores de droga. Porque son drogadictos. Son de la mafia ¿Para qué los queremos? Son matones, violadores. Así… siempre. Es que… ¿a qué se dedica su hijo? Vendía droga. Ah, por eso se lo llevaron, o sea, y por eso no lo vamos a buscar. Yo digo: mi hijo era mi hijo. Bueno, malo, culpable, inocente. Es mi hijo es mi corazón y lo tengo que buscar porque es mío. Es un pedazo de mi vida. Yo no le escogí la vida que llevaba. Pero a mí nadie me va a escoger buscarlo o dejarlo de buscar. Yo tengo que buscar a mi hijo.

Marcela: Entonces, por eso mismo tenemos ochenta y dos mil personas que han sido desaparecidas y sólo treinta y cinco sentencias condenatorias por casos de desaparición. Entonces decimos que la política de Estado del Gobierno mexicano es la impunidad. Bueno, esa es la muestra, ¿no?

Álvaro: Voy a repetirles esa cifra, porque a mi me costó entenderla, la verdad. Es de locos. Se calcula que son en mi país unos ochenta y dos mil desaparecidos. Y hay solo treinta y cinco sentencias condenatorias. Eso es un 0.04%.

Y según Marcela…

Marcela: Para que haya desapariciones tiene que haber complicidades y para que haya gente desapareciendo personas, casas de seguridad donde los tienen, las fosas clandestinas, territorios controlados, tránsito de personas, ¿no? Ellos no salen porque saben que si salen a buscarlos ellos mismos se encuentran, ¿no?, porque son cómplices, muchas veces.

Álvaro: Las consecuencias de esta situación, de tener tantos desaparecidos y un nivel de impunidad tan alto, son devastadoras.

Pati: La verdad es que vivir sin un hijo te puedo decir que nosotras las madres de hijos desaparecidos, ya no vivimos. Vivimos muertas en vida porque nos va comiendo el dolor, la angustia.

Marcela: Y son miles y miles de personas torturadas todos los días de su vida, ¿no? O sea, con esta sensación de búsqueda de que no cesa hasta que encuentran y pueden que pasen décadas y van a estar así con esta sensación diariamente o sea, de la vida arrebatada, ¿no?

Pati: Y yo cuando me levanto siempre le pregunto a mi Dios ¿dónde está mi hijo? Espero que este día sea el día que ya alguien me hable y me diga dónde está mi hijo. Y cuando me acuesto, me acuesto con ese dolor de pensar que ese día ya no lo encontré. Así que cada día va pasando y pues mi angustia va creciendo, mi desesperación y mi dolor va en aumento.

Eliezer: Ya volvemos

Miranda Mazariegos: Si estás aquí es porque te gusta escuchar buenas historias, en audio y en español. Y por eso, queremos recomendarte algo que a nosotros nos encanta: el podcast de la revista 5W.

5W tiene crónicas de temas variados y de todas partes del mundo: desde la crisis migratoria en Europa y el impacto del nuevo coronavirus en África, hasta los problemas socioeconómicos de Venezuela y cómo afectan a la región… cubren el mundo entero con periodismo narrativo y de calidad.

Desde hace varios años tienen un podcast donde profundizan los temas que tocan en sus crónicas, y es muy bueno. Escúchalo. Lo encuentras en: revista5w.com

Silvia: Estamos de vuelta en El hilo. Cuando Álvaro fue a Sonora para entrevistar a Pati, la acompañó en una de sus búsquedas. Fueron a varios puntos a las afueras de Hermosillo

Álvaro nos sigue contando.

Álvaro: La zona donde Pati y sus compañeras hacen sus búsquedas es básicamente un desierto. Yo fui en enero, pero de todas maneras hace muchísimo calor, unos treinta grados centígrados, y es muy, muy seco. Muy árido. La poca vegetación que hay son arbustos y cactus y hay animales peligrosos: serpientes, escorpiones, coyotes y lobos.

Pati normalmente va acompañada de sus dos otros hijos, Milagros y Jesús Adrián. Ellos iban en su pick up, yo me subí en otra camioneta…

Porque esta búsqueda fue especial. Era un poco más grande, éramos unas treinta personas, pues la acompañaron otros colectivos de búsqueda del vecino estado de Baja California, grupos de familias que también buscan a sus seres queridos desaparecidos y se solidarizan con la búsqueda de Madres Buscadoras de Sonora.

Empezamos yendo a un terreno muy grande al lado de una zona residencial a unos veinte minutos del centro de Hermosillo. Ahí nos bajamos del coche, casi todas las madres bajaron con picos y palas.

Su principal herramienta son palas para escarbar la tierra, pero la tierra es muy dura, muy, muy seca. Y para hacer la labor un poco más fácil, hacen uso de un pico.

Pati: Esto es la varilla vidente. Esa es la que nos da la evidencia cuando hay un cuerpo en la tierra, porque metemos la varilla hasta donde la varilla tope.

Álvaro: Una varilla. Por si la palabra no te suena, seguramente la has visto… Se usan en construcciones, es una viga de metal, que sale de los segundos pisos por terminar. Son de un metro, metro y medio de largo, que termina en una punta más o menos afilada.

Pati lo hace ya con cierta naturalidad, pero meter la varilla en ese tipo de tierra tan dura puede ser muy difícil.

Pati: Y si la varilla sale con grasa o la tierra al olerla apesta, pues, aquí hay un cuerpo. Eso es lo que nos da la evidencia de que en realidad sí hay un cuerpo debajo de la tierra. Es que la tierra huele raro.

Álvaro: Al final en ese punto no encontramos nada, pero estuvimos caminando ese terreno varias horas, buscando, excavando, encontrando huesos de animales, pedazos de ropa abandonada…

Las Madres Buscadoras de Sonora tienen una línea de teléfono en sus redes sociales a donde la gente llama anónimamente y les avisa dónde buscar, dónde creen que puede haber un cuerpo, una fosa, o dónde pudo haber habido actividad sospechosa hace poco.

La gente tiene mucha confianza en el colectivo, incluso más que en las autoridades. La que contesta el teléfono es Pati. Y fue justamente eso lo que sucedió…

Mujer en llamada telefónica: Que puede haber restos humanos aquí….

Pati: ¿Me podría mandar la ubicación? ahorita vamos. Por whatssApp mija por favor.

Álvaro: Era una mujer diciendo que había algo sospechoso cerca de su casa…

Paty: Acá andamos en búsqueda y ahorita nos arrancamos para allá.

Mujer en llamada telefónica: Ok,

Paty: Gracias mija.

Mujer en llamada telefónica: Para servirles. Gracias a ustedes.

Paty: No, a ti gracias.

Mujer en llamada telefónica: Mis respetos.

Paty: Muchas gracias.

Madre buscadora: ¿Qué te dijo la señora?

Paty: Que dice que hace poquito que echaron una barda ahí donde ellos viven y que cuando estaban echando la barda que apestaba bien feo, pero así putrefacto. Una cosa bien horrible y que ella piensa que un cuerpo que está enterrado ahí.

Álvaro: A Pati le llegaban llamadas así a cada rato. La gente le daba puntos específicos a donde ir en whatsApp. Cuando recibimos esa ubicación en ese momento, nos dirigimos hacia allá.

Estábamos todos reunidos en ese punto, cuando Pati recibió otra llamada: un chico que le dijo que había visto algo sospechoso cerca de un cementerio al lado de una carretera cerca de Hermosillo.

Fuimos a recoger al chico donde nos indicó, en medio de la carretera entre Hermosillo y Bahía de Kino. Ya se estaba empezando a poner el sol. Nos desviamos de la carretera, en un camino de terracería y llegamos a un cementerio. A unos veinte metros del cementerio, encontramos un fémur que Pati reconoció como humano. Y cerca de ahí, encontramos algo de ropa y otros huesos humanos.

Pati: Por aquí está el primer hueso, ¿eh? aguanten no lo vayan a pisar. Aquí está el primero… Aquí está todo ya. Aquí ya está completo. El pantalón, ese vamos a tener que… para saber, lo sacamos.

Álvaro: Al encontrar lo que ellas llaman un “hallazgo positivo”, lo primero que hacen es alertar a las autoridades. Pati llamó a la policía para que llegaran a levantar los restos. Y le habló a sus compañeras para que reportaran el hallazgo.

Al llegar los otros colectivos de búsqueda hicieron una transmisión en vivo, detallando lo que veían, por si alguien identificaba el lugar, la ropa..

Pati: Vamos a descubrir la ropa, lo que más nos interesa, ¿verdad? para que la familia lo reconozca. Este es el boxer mira, aquí está el boxer, es un boxer gris. Camisa blanca, short gris… Lo que queremos saber es la blusa, la camisa ¿verdad? Para que la gente lo…

Álvaro: Y lo que es muy impresionante es que ellas encuentran cuerpos todo el tiempo. O sea no les puedo explicar el tamaño del desierto, una vastedad, y sin embargo, entre toda esa roca y polvo seco e inmensidad, una y otra vez, encuentran los cadáveres de mujeres y hombres desaparecidos. Esto, por ejemplo, es de algunas de sus transmisiones en vivo en Facebook:

Transmisiones en Facebook: Ahí está el huesito, mira… de los lados. Buenas tardes a todas las personas que siguen la página Madres Buscadoras de Sonora, acabamos de localizar un cuerpo que hemos buscado por cuatro días. Están los restos calcinados de otro cuerpo.

Álvaro: Cuando yo estuve con Pati, entre el 4 y el 7 enero de este año, habían encontrado doscientos cincuenta y cuatro restos ¡doscientos cincuenta y cuatro!

Solamente en los primeros cinco días de 2021, llevaban dos cuerpos. En una ocasión encontraron más de cuarenta cuerpos en tres días en Puerto Peñasco, en el norte de Sonora.

Pero lo que más le duele es que ninguno, hasta ahora, es Alejandro o Marco Antonio.

Pati: Mi derrota es no encontrar a mis hijos. Eso yo me siento cada dia que pasa y cada busqueda que tengo y que encuentre que no es mi hijo, pues, yo me siento un poco mal, me siento como que, pues, les estoy fallando a mis hijos.

Álvaro: Ese día esperamos durante una hora para que llegara la policía a recoger los restos de la persona que habíamos encontrado. Se hizo de noche y estábamos en un camino de terracería al lado de una carretera poco transitada. Nunca llegó la policía.

No voy a mentir, yo sí me sentí un poco nervioso, pero Pati me dijo algo que me hizo pensar mucho…

Pati: Y esto que hacemos nosotras a nadie de la mafia le perjudica ¿Sabes a quién le perjudica? al Estado, porque nosotras las mujeres los dejamos como unos tontos, como unos ineptos, porque nosotros podemos resolver un caso en un día cuando ellos no lo han podido resolver en semanas. A quién le puede estorbar lo que yo hago, a la gente que dejamos como unos tontos, pero porque son. No se hacen, no porque sean, se hacen los tontos indiferentes porque no les duele nada.

Eliezer: Como Madres Buscadoras de Sonora, hay otros seis colectivos de búsqueda en el Estado de Sonora. Y como estos grupos, hay decenas de colectivos civiles de búsqueda en casi todos los estados de México.

Con este episodio nos despedimos de nuestro compañero, Álvaro Céspedes, quien se unió al equipo desde mucho antes de lanzar, cuando aún no teníamos definido ni el nombre. Te debemos mucho Álvaro, este proyecto tomó forma con tu aporte. Te deseamos lo mejor en lo que viene.

En El hilo somos Daniel Alarcón, Mariana Zúñiga, Elías González, Desirée Yépez, Inés Rénique, Paola Alean, Miranda Mazariegos y Carolina Guerrero. Nuestro tema musical lo compuso Pauchi Sasaki. Parte de la música de este episodio fue compuesta por Remy Lozano.

El hilo es un podcast de Radio Ambulante Estudios. Si escuchas nuestro podcast hermano, Radio Ambulante, queremos pedirte tu ayuda respondiendo nuestra encuesta anual. Tus opiniones nos ayudarán a desarrollar nuevos productos y contenidos. Fue gracias a una encuesta así que decidimos lanzar El hilo, por ejemplo. Para responder visita radioambulante.org/encuesta. Muchas gracias desde ya.

Gracias al equipo de Radio Ambulante por todo su apoyo. Y gracias a quienes se han unido a Deambulantes, nuestras membresías. Su aporte nos ayuda a seguir produciendo el episodio cada semana. Súmate tú también, en elhilo.audio/apoyanos. ¡Muchas gracias!

Yo soy Eliezer Budasoff.

Silvia: Y yo soy Silvia Viñas, gracias por escuchar.

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