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Spanish Proficiency Exercises - Advanced A, Experience in Auto Accident - Javier H. Jara Espinoza

Bueno, una vez yo tenía creo que unos quince o dieciséis años. Había salido con mi amigo que estaba con su novia y yo estaba viajando en la parte de atrás del auto. Y yo iba con la hermana de la novia de mi amigo que era mayor a mí con unos siete u ocho años. Yo tenía quince y ella tenía veintidós o veintitrés. Y la cosa es que nosotros llegamos a la intersección de unas calles y tuvimos tal mala suerte que nos chocaron por ambos lados, por el lado de la puerta del conductor y por el lado de la puerta del acompañante, que era la novia de mi amigo. Fue tan fuerte el choque que los asientos se subieron el uno encima del otro, se quedó tapado el freno de mano. Bueno entonces, fue bueno, fue horrible porque fue la primera vez que yo estaba en un accidente de tránsito. Nunca había antes, nunca antes había tenido una experiencia como esa. La cosa es que yo me había golpeado un poco, o sea tuve una contusión, me golpeé un poquito la cabeza, pero no fue para tanto. Pero yo como típico adolescente que le gusta la hermana mayor o la hermana mayor de la novia del amigo, siempre tiene algún tipo de ideas como esas. Entonces me aproveché un poquito de la situación porque ella pensó que había sido peor el golpe que me había dado. Entonces me hice un poco el soñado, el dormido, la víctima del accidente y ella me cogió en los brazos de ella y me estaba diciendo “qué te pasó, Javier, pobrecito, qué te pasó” y yo era “no, no, estoy un poco mal”. Bueno, y me hice el gil, como decimos en Ecuador «me hice el gil» es como «me hice el tonto», el desentendido y me aproveché un poquito de esa mala situación. Al fin y al cabo nadie resultó herido, hubo un ficticio herido el cual ya saben quién fue.



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Bueno, una vez yo tenía creo que unos quince o dieciséis años. Había salido con mi amigo que estaba con su novia y yo estaba viajando en la parte de atrás del auto. Y yo iba con la hermana de la novia de mi amigo que era mayor a mí con unos siete u ocho años. Yo tenía quince y ella tenía veintidós o veintitrés. Y la cosa es que nosotros llegamos a la intersección de unas calles y tuvimos tal mala suerte que nos chocaron por ambos lados, por el lado de la puerta del conductor y por el lado de la puerta del acompañante, que era la novia de mi amigo. Fue tan fuerte el choque que los asientos se subieron el uno encima del otro, se quedó tapado el freno de mano. Bueno entonces, fue bueno, fue horrible porque fue la primera vez que yo estaba en un accidente de tránsito. Nunca había antes, nunca antes había tenido una experiencia como esa. La cosa es que yo me había golpeado un poco, o sea tuve una contusión, me golpeé un poquito la cabeza, pero no fue para tanto. Pero yo como típico adolescente que le gusta la hermana mayor o la hermana mayor de la novia del amigo, siempre tiene algún tipo de ideas como esas. Entonces me aproveché un poquito de la situación porque ella pensó que había sido peor el golpe que me había dado. Entonces me hice un poco el soñado, el dormido, la víctima del accidente y ella me cogió en los brazos de ella y me estaba diciendo “qué te pasó, Javier, pobrecito, qué te pasó” y yo era “no, no, estoy un poco mal”. Bueno, y me hice el gil, como decimos en Ecuador «me hice el gil» es como «me hice el tonto», el desentendido y me aproveché un poquito de esa mala situación. Al fin y al cabo nadie resultó herido, hubo un ficticio herido el cual ya saben quién fue.


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