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Diario escolar - Natural, 1. Antecedentes

 

Antecedentes

 

Me licencié en traducción e interpretación el 2002, hice un postgrado en localización y nuevas tecnologías y, desde entonces he trabajado siempre como traductor y corrector autónomo.

No entraremos ahora a comentar las ventajas e inconvenientes de trabajar en casa para uno mismo, simplemente, con el paso del tiempo y el nacimiento de mis dos hijos, decidí plantearme la opción de tener un trabajo algo más estable y predecible.

No es que estuviera cansado de trabajar en casa, todo lo contrario, me gusta trabajar de traductor y corrector y me encanta trabajar “tranquilamente” en mi casa con mi ordenador y mi taza de café, pero es cierto que en función del trabajo, los horarios son muy inestables. A menudo tengo que quedarme a trabajar hasta tarde por las noches y los fines de semana. Siempre voy con el portátil, incluso cuando me voy de vacaciones. El concepto de vacaciones pagadas no existe. Puedes hacer vacaciones cuando quieras, pero si no trabajas, no cobras, así de simple.

La cuestión es que con el nacimiento de mis hijos, me planteé trabajar en algo con unos horarios y un sueldo más regulares, así que me decidí a hacer el CAP (Certificado de aptitud pedagógica).

Se trata de un curso de un semestre en la universidad que permite que un licenciado pueda dar clases en la enseñanza secundaria, es decir, en el instituto, con niños de 12 a 18 años. Me saqué este título en 2008, el último año en que se llevó a cabo, puesto que ahora lo han sustituido por un máster de 2 años. Sacarse este título hoy en día requiere mucho más tiempo y, sobretodo, mucho más dinero.

El CAP solía considerarse un puro trámite, es decir, un título que necesitabas para poder enseñar, pero que todo el mundo se sacaba sin esfuerzo.

Pues bien, ese no fue mi caso. Por desgracia o por fortuna, a mí me tocó un profesor de didáctica del inglés que era un apasionado de la enseñanza y del trabajo, y que nos hizo trabajar lo que no había trabajado nunca en la universidad. Lo que para mucha gente que se había sacado el CAP en otras universidades o con otros profesores era un simple curso al que tenías que asistir, hacer una breve memoria y dar un par de clases de prácticas en un instituto, para mí fue una memoria de entre 50 y 70 páginas , una presentación oral en inglés, un examen teórico y 2 semanas de clases de prácticas usando exclusivamente material de elaboración propia (es decir, sin poder usar libros de texto). Lo dicho, ¡en los 4 años de carrera nunca había currado tanto en una asignatura! Tampoco tuve suerte en la asignatura de pedagogía, tuve que leerme toda la biblioteca de pedagogía para poder hacer el trabajo y el examen teórico!

Sin embargo, lo que en su momento fue una tortura, ahora, con el tiempo, realmente lo agradezco.

Especialmente la asignatura de didáctica me resultó muy útil y reconozco que aprendí mucho.


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Antecedentes

 

Me licencié en traducción e interpretación el 2002, hice un postgrado en localización y nuevas tecnologías y, desde entonces he trabajado siempre como traductor y corrector autónomo.

No entraremos ahora a comentar las ventajas e inconvenientes de trabajar en casa para uno mismo, simplemente, con el paso del tiempo y el nacimiento de mis dos hijos, decidí plantearme la opción de tener un trabajo algo más estable y predecible.

No es que estuviera cansado de trabajar en casa, todo lo contrario, me gusta trabajar de traductor y corrector y me encanta trabajar “tranquilamente” en mi casa con mi ordenador y mi taza de café, pero es cierto que en función del trabajo, los horarios son muy inestables. A menudo tengo que quedarme a trabajar hasta tarde por las noches y los fines de semana. Siempre voy con el portátil, incluso cuando me voy de vacaciones. El concepto de vacaciones pagadas no existe. Puedes hacer vacaciones cuando quieras, pero si no trabajas, no cobras, así de simple.

La cuestión es que con el nacimiento de mis hijos, me planteé trabajar en algo con unos horarios y un sueldo más regulares, así que me decidí a hacer el CAP (Certificado de aptitud pedagógica).

Se trata de un curso de un semestre en la universidad que permite que un licenciado pueda dar clases en la enseñanza secundaria, es decir, en el instituto, con niños de 12 a 18 años. Me saqué este título en 2008, el último año en que se llevó a cabo, puesto que ahora lo han sustituido por un máster de 2 años. Sacarse este título hoy en día requiere mucho más tiempo y, sobretodo, mucho más dinero.

El CAP solía considerarse un puro trámite, es decir, un título que necesitabas para poder enseñar, pero que todo el mundo se sacaba sin esfuerzo.

Pues bien, ese no fue mi caso. Por desgracia o por fortuna, a mí me tocó un profesor de didáctica del inglés que era un apasionado de la enseñanza y del trabajo, y que nos hizo trabajar lo que no había trabajado nunca en la universidad. Lo que para mucha gente que se había sacado el CAP en otras universidades o con otros profesores era un simple curso al que tenías que asistir, hacer una breve memoria y dar un par de clases de prácticas en un instituto, para mí fue una memoria de entre 50 y 70 páginas , una presentación oral en inglés, un examen teórico y 2 semanas de clases de prácticas usando exclusivamente material de elaboración propia (es decir, sin poder usar libros de texto). Lo dicho, ¡en los 4 años de carrera nunca había currado tanto en una asignatura! Tampoco tuve suerte en la asignatura de pedagogía, tuve que leerme toda la biblioteca de pedagogía para poder hacer el trabajo y el examen teórico!

Sin embargo, lo que en su momento fue una tortura, ahora, con el tiempo, realmente lo agradezco.

Especialmente la asignatura de didáctica me resultó muy útil y reconozco que aprendí mucho.

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