×

We use cookies to help make LingQ better. By visiting the site, you agree to our cookie policy.

image

Sin noticias de Burb - Eduardo Mendoza, Día 4 (parte 4)

Día 4 (parte 4) 21.10 Como que la tormenta me ha dejado calado hasta los huesos, pido un vaso de vino tinto para entrar en calor.

Con un palillo intento pinchar una tapa, pero ante mi asombro, las tapas salen corriendo por el mostrador. 21.30 Me entretengo escuchando la conversación de los parroquianos. El lenguaje de los seres humanos, sin descodificar, es trabajoso y pueril. Para ellos, una oración elemental como ésta 109328745108y34-19poe8vhqa9enf087qjnrf-09aqsdnfñ9q8w3r4v21dfkf=q3wyoiqwe=q3u9=853491926

(por favor, déme nueve kilos de manzanas) resulta ininteligible.

Hablan, en consecuencia, largamente y a gritos, haciendo señas y muecas horribles. Aun así, su capacidad de expresión es limitadísima, salvo en el terreno de la blasfemia y la grosería. 21.50 Mientras reflexiono sobre este punto, el camarero me va llenando el vaso y cuando me doy cuenta, ya llevo medio litro de vino en el cuerpo.

Empiezo a analizar la composición química del vino (ciento seis elementos, ninguno de ellos derivado de la uva), pero al llegar a trinitrotolueno decido abandonar la investigación. El camarero me rellena el vaso. 22.00 Me río sin causa y el parroquiano que está a mi lado me pregunta si tiene monos en la cara o qué. Le aclaro que no me río de él, sino de una bobada que me ha venido a la cabeza de repente, sin saber cómo ni por qué. Mi parlamento resulta algo confuso, sobre todo porque algunas frases las he dicho sin descodificar, y noto las miradas de sorpresa e incomprensión de los demás parroquianos.

Learn languages from TV shows, movies, news, articles and more! Try LingQ for FREE