Día 4 (parte 2) 13.50 Cuando sólo faltan diez minutos para el cierre, me presento en una sucursal de la Caja de Ahorros y manifiesto mi deseo de abrir una cuenta.
Para inspirar confianza he adoptado la apariencia de Pío XII. 13.52 El empleado de ventanilla me entrega un formulario, que cumplimento.
13.55 El empleado de ventanilla sonríe y me informa de que la entidad dispone de diversas modalidades de cuenta.
Si mi aportación en metálico es de cierta envergadura, una modalidad u otra me producirán mayor rentabilidad, mejor disponibilidad y más ventajas fiscales. Respondo que deseo abrir una cuenta con 1 euro. 13.57 El empleado de ventanilla deja de sonreír y deja de informarme.
En realidad, incluso deja de mirarme. A continuación teclea un rato en un ordenador. 13.59 La apertura de la cuenta corriente ha concluido.
Cuando falta un segundo para el cierre de las operaciones del día, transmito instrucciones al ordenador para que añada catorce ceros al saldo de mi cuenta. Ya está. Salgo del banco. Parece que quiere salir el sol. 14.10 Ahora que dispongo de dinero, decido recorrer la zona céntrica de la ciudad y visitar sus comercios.
Ha vuelto a nublarse, pero por el momento parece que el tiempo aguanta.