Había muchas cosas
Esta lección es un poco distinta, porque a diferencia del resto de lecciones de esta colección, voy a dar una explicación un poco exhaustiva de la peculiaridad del verbo “haber”
El motivo de ello es que al intentar explicar este error, encontré un artículo de Maia Sherwood en el que se explica muy bien este tema. Lo he simplificado a continuación.
Resulta que el verbo “haber” tiene dos usos principales: el de verbo auxiliar y el de verbo impersonal.
Como auxiliar, “haber” no presenta ninguna confusión. Es el verbo auxiliar más importante en español. Se combina con otros verbos para formar tiempos compuestos, como: he comido, habían saltado, habrán llegado, etc. El verbo auxiliar “haber” se conjuga, es decir, modifica su forma según el sujeto de la oración: yo he leído, tú has leído, él ha leído, nosotros hemos leído, vosotros habéis leído, ellos han leído.
Es el uso impersonal del verbo el que suele llevar a error.
El verbo “haber” impersonal expresa presencia o existencia.
Por ejemplo: hay una niña; había un carro; hubo una fiesta; habrá una función especial.
¿Por qué llamamos impersonal a este verbo “haber”?
Pues porque no tiene sujeto. La verdad es que no hay muchos verbos en español que no admitan sujeto, pero este es una de esas excepciones que, además, es de uso frecuente. ¿Qué significa que un verbo sea impersonal, es decir, que no tenga sujeto? Pues que no se conjuga, sino que mantiene una forma fija en singular, que sólo varía para expresar tiempo.
Si hablamos en presente, la única forma del verbo haber es hay (hay una casa, hay tres perros, hay mil personas).
En el pasado, las formas son había (había una casa, había tres perros, había mil personas) y hubo (hubo una casa, hubo tres perros, hubo mil personas). Y en el futuro, habrá (habrá una casa, habrá tres perros, habrá mil personas).
A pesar de las apariencias, el sustantivo o frase sustantiva que sigue al verbo “haber” impersonal no es su sujeto, sino su complemento directo.
Por lo tanto, que ese sustantivo o frase sea plural no hace que el verbo tenga que ir en plural, porque la concordancia con el verbo sólo la genera el sujeto, no el complemento directo.
¿Por qué se produce esta confusión?
En primer lugar, porque lo normal es que los verbos tengan sujeto y se conjuguen.
Los verbos impersonales son la excepción, especialmente con complemento directo. Interpretamos ese complemento directo como un sujeto y conjugamos el verbo para que concuerde con él.
En segundo lugar, porque hay verbos que expresan significados similares a haber, como existir, estar, ocurrir, que sí se conjugan.
Establecemos la analogía entre unos y otros, y los conjugamos todos. Las oraciones “Estaban dos niños en el patio” y “Había dos niños en el patio” significan prácticamente lo mismo, pero “estaban” está en plural porque su sujeto es plural (dos niños). “Había” está en singular, porque es un verbo impersonal que no tiene sujeto; en este caso, dos niños es el complemento directo.
Finalmente, en las frases verbales formadas por verbos como poder , soler , deber , ir a , etc.
+ el verbo haber impersonal, la singularidad de la no conjugación se mantiene en el primer verbo. Por lo tanto, nos encontramos con frases como “puede haber muchas flores”, “suele haber cuatro hombres” y “debe haber dos coches”, en singular, y no diremos “pueden haber muchas flores”, “suelen haber cuatro hombres” y “deben haber dos coches”, en plural.
Basado en el artículo ¿Habían cosas?
No, había cosas de Maia Sherwood Droz, publicado en El Nuevo Día el 5 de febrero de 2006