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A Mi aire, Manifestaciones por nuestro planeta y un joven futbolista

Hola amigos, bienvenidos a « A mi aire » hoy, 29 de marzo. Por todas partes se oye lo mismo, las redes sociales bombardean [1] con imágenes y convocatorias [2] de manifestaciones por nuestro planeta. La lucha contra el cambio climático se está haciendo día a día más presente, se cuela [3] en nuestras casas por la televisión, por la radio y se siente en las calles cada viernes. Hoy os voy a hablar de este tema. Después os contaré una historia completamente diferente, la historia de un joven futbolista de 21 años.

***

“No hay tiempo, ¡no hay planeta B!” se oía en Chile. “Rebelión o extinción [4]”, “hay más plástico que sentido común [5]”, se gritaba en la Ciudad de México. “El clima cambia, nosotros también”, se podía leer en grandes pancartas [6] durante la marcha contra el cambio climático en Montevideo. Los jóvenes de Latinoamérica se unieron a la marcha ecologista con lemas como: “Si nosotros no somos, ¿quién?” Y es que la situación de nuestro planeta es realmente preocupante. El pasado 15 de marzo jóvenes de 1.000 ciudades de todo el mundo se movilizaron para reclamar a los gobiernos contra el impacto del calentamiento global. En Málaga los jóvenes se preguntaban dónde está el frío, porque este calor de ahora no es normal. Los jóvenes salen todos los viernes a la calle a protestar y se manifiestan desde agosto, desde que Greta Thunberg empezó a faltar a clase [7]. Esta chica sueca de 16 años es la que ha conseguido la movilización de los jóvenes a nivel mundial. Es estupendo. Creo que estas protestas tienen sentido y nos conciencian [8] del problema. Los políticos ven, viven, sienten la preocupación de estos chicos y chicas que tienen toda la vida por delante. Ellos son nuestro futuro y quieren luchar por su futuro. El calentamiento global lo sentimos todos. El calor de Málaga no es normal, pero ¿es normal este calor y buen tiempo aquí en Suiza? ¡Tampoco! Cuando yo llegué a este país, hace 26 años, los inviernos eran largos y fríos, dejabas de ver el sol en noviembre y lo volvías a ver en abril. Claro que para mí como española, era difícil no ver el sol; claro que echaba de menos el cielo azul, claro que me faltaba la luz; pero la nieve y la lluvia son tan importantes como el sol y el buen tiempo. Es preocupante la situación en el sur de España, hay que luchar contra la desertización [9] ; es preocupante ver documentales sobre los osos polares en el Ártico ; es de llorar [10] ver como la biodiversidad va desapareciendo y las abejas están en peligro de extinción [11]. Los jóvenes tienen razón. Ellos son el futuro y no tenemos alternativa a este planeta, no hay un planeta B… Para cuidar nuestra Tierra se pueden hacer pequeñas cosas, podemos cambiar hábitos y costumbres, empezando por comer menos carne y utilizar menos plásticos. Mirad, mañana 30 de marzo es “la hora del planeta” y la organización WWF te propone apagar la luz de 20:30 a 21:30. ¿Qué? ¿te animas a participar en esta acción? Yo sí.

***

Y ahora os voy a contar una historia completamente diferente, os voy a contar lo que le ha pasado a mi ahijado Javier, el hijo de mi amiga Paloma. Javi tiene 21 años y juega profesionalmente al fútbol; bueno, está en la primera liga, para mí es profesional. El caso es que el miércoles se lesionó [12]. Os cuento la historia como me la contó su madre, igual:

“ El miércoles por la noche, cuando salgo del gimnasio, tengo una llamada perdida de mi hijo. Me asusto y llamo enseguida de vuelta [13], porque Javi no me llama casi nunca: - ¿Javi? - Mamá… mamá, me he roto la nariz. - ¡Vaya! ¿Cómo ha sido? - En el entrenamiento. Hemos ido los dos a por la pelota y nos hemos dado con la cabeza. Luego te cuento. Ahora voy al hospital. - ¿Vas solo? - Sí -, me contesta. - Nos vemos directamente en Triemli. ¡Uf, madre mía! Me voy volando [14] a coger el autobús. Me preocupa la idea de que vaya solo, ¿y si pierde el conocimiento [15]? ¿y si se marea en el coche? Va solo y ¡conduce él! Madre mía, madre mía. Un segundo, las cosas pasan en un segundo. Reacciones incontrolables, ¡a por el balón! Nada, no se piensa. Se actúa y pasa. Yo, desde fuera… no lo entiendo, ¿no son compañeros de equipo? Entrenan juntos, no son rivales. Sin embargo, ese... tener que ir a por todas, dar todo [16] en todo momento, el dejarse la piel [17] hasta en el entrenamiento, es difícil de entender. Claro que… yo no juego al fútbol, yo no entiendo esa pasión, en fin. Ahora se ha roto la nariz, ¡uf! A mí me duele solo de pensarlo... Llego al hospital y busco a Javi. Ahí está, dando sus datos. - Hola hijo, ¿cómo estás? - Hola mamá. Bien. Duele, pero no sangra. - ¿Ya has dado todos tus datos? - Sí. Bueno, ya los tenían… no es la primera vez que estoy aquí… Ay, es verdad, no es la primera vez que está aquí. Al pobre Javi ya le ha pasado de todo. Ya se ha roto una pierna y un brazo, le han tenido que coser [18] tres veces… En fin, solo le faltaba romperse la nariz… ¡Uy!, parece un mal chiste [19]. No le digo nada al chico, ¿eh? Yo solo lo pienso. Le miro a la cara y no digo nada. Eso tiene que doler muchísimo, tiene la cara hinchada [20], sangre en la mejilla [21]… Me duele solo de mirarlo. Tiene la nariz torcida [22]; además, ya está morada… Vamos a otra sala. Le traen hielo, pero hasta eso le duele; no se lo puede poner. Entonces el chico empieza a hablar: ¡Ay, mamá! Si pudiera echar el tiempo hacia atrás…- Yo no le respondo, pienso lo mismo. Silencio. El doctor le confirma su sospecha [23]: “Te has roto la nariz”. La mira, la toca y el médico sigue hablando: La tienes torcida, ¿o siempre la has tenido torcida? - . Javi le contesta muy seco: no, pues no, nunca he tenido la nariz torcida –. Yo… ya sé lo que está pensando mi hijo, seguro que piensa que el médico es tonto. ¡Preguntarle si siempre ha tenido la nariz torcida! Hay miradas que no engañan [24]. Veredicto final [25]: - Bueno, Javier, en cinco días tienes que ir al hospital de la universidad. Allí te pondrán recta la nariz -. Para mí esto significa operación, anestesia general… El doctor se quiere ir, pero mi hijo le sujeta la mano. Yo los miro y oigo decir a Javi: - Doctor, el sábado… ¿podré jugar el partido del sábado? “

***

Cuando Paloma me contó la historia, me empecé a reír. La mayor preocupación de Javi era ¡jugar al fútbol! No la nariz, no, la única preocupación era seguir jugando. El lunes le operaron, todo salió bien, y ahora quiere hacerse una máscara para poder terminar la temporada y no perder su puesto en el equipo. ¿Vosotros entendéis esta pasión, amigos? ¡Ay!, es un tema difícil, ¿no? Bueno, os dejo ya, me despido hasta el 12 de abril aquí en podclub.ch o vía app. Entonces os hablaré de mi aventura en el Klöntalersee, es que hemos ido con canoas a romper el hielo del lago. Escuchadme en dos semanas, porque esta aventura… ¡merece ser oída! Mientras tanto, mirad fotos en Instagram y utilizad el entrenador de vocabulario. Hasta entonces, cuidaros y que os vaya muy bien.



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Hola amigos, bienvenidos a « A mi aire » hoy, 29 de marzo. Por todas partes se oye lo mismo, las redes sociales bombardean [1] con imágenes y convocatorias [2] de manifestaciones por nuestro planeta. La lucha contra el cambio climático se está haciendo día a día más presente, se cuela [3] en nuestras casas por la televisión, por la radio y se siente en las calles cada viernes. Hoy os voy a hablar de este tema. Después os contaré una historia completamente diferente, la historia de un joven futbolista de 21 años.

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“No hay tiempo, ¡no hay planeta B!” se oía en Chile. “Rebelión o extinción [4]”, “hay más plástico que sentido común [5]”, se gritaba en la Ciudad de México. “El clima cambia, nosotros también”, se podía leer en grandes pancartas [6] durante la marcha contra el cambio climático en Montevideo. Los jóvenes de Latinoamérica se unieron a la marcha ecologista con lemas como: “Si nosotros no somos, ¿quién?” Y es que la situación de nuestro planeta es realmente preocupante. El pasado 15 de marzo jóvenes de 1.000 ciudades de todo el mundo se movilizaron para reclamar a los gobiernos contra el impacto del calentamiento global. En Málaga los jóvenes se preguntaban dónde está el frío, porque este calor de ahora no es normal. Los jóvenes salen todos los viernes a la calle a protestar y se manifiestan desde agosto, desde que Greta Thunberg empezó a faltar a clase [7]. Esta chica sueca de 16 años es la que ha conseguido la movilización de los jóvenes a nivel mundial. Es estupendo. Creo que estas protestas tienen sentido y nos conciencian [8] del problema. Los políticos ven, viven, sienten la preocupación de estos chicos y chicas que tienen toda la vida por delante. Ellos son nuestro futuro y quieren luchar por su futuro. El calentamiento global lo sentimos todos. El calor de Málaga no es normal, pero ¿es normal este calor y buen tiempo aquí en Suiza? ¡Tampoco! Cuando yo llegué a este país, hace 26 años, los inviernos eran largos y fríos, dejabas de ver el sol en noviembre y lo volvías a ver en abril. Claro que para mí como española, era difícil no ver el sol; claro que echaba de menos el cielo azul, claro que me faltaba la luz; pero la nieve y la lluvia son tan importantes como el sol y el buen tiempo. Es preocupante la situación en el sur de España, hay que luchar contra la desertización [9] ; es preocupante ver documentales sobre los osos polares en el Ártico ; es de llorar [10] ver como la biodiversidad va desapareciendo y las abejas están en peligro de extinción [11]. Los jóvenes tienen razón. Ellos son el futuro y no tenemos alternativa a este planeta, no hay un planeta B… Para cuidar nuestra Tierra se pueden hacer pequeñas cosas, podemos cambiar hábitos y costumbres, empezando por comer menos carne y utilizar menos plásticos. Mirad, mañana 30 de marzo es “la hora del planeta” y la organización WWF te propone apagar la luz de 20:30 a 21:30. ¿Qué? ¿te animas a participar en esta acción? Yo sí.

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Y ahora os voy a contar una historia completamente diferente, os voy a contar lo que le ha pasado a mi ahijado Javier, el hijo de mi amiga Paloma. Javi tiene 21 años y juega profesionalmente al fútbol; bueno, está en la primera liga, para mí es profesional. El caso es que el miércoles se lesionó [12]. Os cuento la historia como me la contó su madre, igual:

“ El miércoles por la noche, cuando salgo del gimnasio, tengo una llamada perdida de mi hijo. Me asusto y llamo enseguida de vuelta [13], porque Javi no me llama casi nunca: - ¿Javi? - Mamá… mamá, me he roto la nariz. - ¡Vaya! ¿Cómo ha sido? - En el entrenamiento. Hemos ido los dos a por la pelota y nos hemos dado con la cabeza. Luego te cuento. Ahora voy al hospital. - ¿Vas solo? - Sí -, me contesta. - Nos vemos directamente en Triemli. ¡Uf, madre mía! Me voy volando [14] a coger el autobús. Me preocupa la idea de que vaya solo, ¿y si pierde el conocimiento [15]? ¿y si se marea en el coche? Va solo y ¡conduce él! Madre mía, madre mía. Un segundo, las cosas pasan en un segundo. Reacciones incontrolables, ¡a por el balón! Nada, no se piensa. Se actúa y pasa. Yo, desde fuera… no lo entiendo, ¿no son compañeros de equipo? Entrenan juntos, no son rivales. Sin embargo, ese... tener que ir a por todas, dar todo [16] en todo momento, el dejarse la piel [17] hasta en el entrenamiento, es difícil de entender. Claro que… yo no juego al fútbol, yo no entiendo esa pasión, en fin. Ahora se ha roto la nariz, ¡uf! A mí me duele solo de pensarlo... Llego al hospital y busco a Javi. Ahí está, dando sus datos. - Hola hijo, ¿cómo estás? - Hola mamá. Bien. Duele, pero no sangra. - ¿Ya has dado todos tus datos? - Sí. Bueno, ya los tenían… no es la primera vez que estoy aquí… Ay, es verdad, no es la primera vez que está aquí. Al pobre Javi ya le ha pasado de todo. Ya se ha roto una pierna y un brazo, le han tenido que coser [18] tres veces… En fin, solo le faltaba romperse la nariz… ¡Uy!, parece un mal chiste [19]. No le digo nada al chico, ¿eh? Yo solo lo pienso. Le miro a la cara y no digo nada. Eso tiene que doler muchísimo, tiene la cara hinchada [20], sangre en la mejilla [21]… Me duele solo de mirarlo. Tiene la nariz torcida [22]; además, ya está morada… Vamos a otra sala. Le traen hielo, pero hasta eso le duele; no se lo puede poner. Entonces el chico empieza a hablar: ¡Ay, mamá! Si pudiera echar el tiempo hacia atrás…- Yo no le respondo, pienso lo mismo. Silencio. El doctor le confirma su sospecha [23]: “Te has roto la nariz”. La mira, la toca y el médico sigue hablando: La tienes torcida, ¿o siempre la has tenido torcida? - . Javi le contesta muy seco: no, pues no, nunca he tenido la nariz torcida –. Yo… ya sé lo que está pensando mi hijo, seguro que piensa que el médico es tonto. ¡Preguntarle si siempre ha tenido la nariz torcida! Hay miradas que no engañan [24]. Veredicto final [25]: - Bueno, Javier, en cinco días tienes que ir al hospital de la universidad. Allí te pondrán recta la nariz -. Para mí esto significa operación, anestesia general… El doctor se quiere ir, pero mi hijo le sujeta la mano. Yo los miro y oigo decir a Javi: - Doctor, el sábado… ¿podré jugar el partido del sábado? “

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Cuando Paloma me contó la historia, me empecé a reír. La mayor preocupación de Javi era ¡jugar al fútbol! No la nariz, no, la única preocupación era seguir jugando. El lunes le operaron, todo salió bien, y ahora quiere hacerse una máscara para poder terminar la temporada y no perder su puesto en el equipo. ¿Vosotros entendéis esta pasión, amigos? ¡Ay!, es un tema difícil, ¿no? Bueno, os dejo ya, me despido hasta el 12 de abril aquí en podclub.ch o vía app. Entonces os hablaré de mi aventura en el Klöntalersee, es que hemos ido con canoas a romper el hielo del lago. Escuchadme en dos semanas, porque esta aventura… ¡merece ser oída! Mientras tanto, mirad fotos en Instagram y utilizad el entrenador de vocabulario. Hasta entonces, cuidaros y que os vaya muy bien.


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