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A Mi aire, Choque con la realidad colombiana y Medellín

Hola amigos, bienvenidos a este nuevo podcast desde Colombia. David y yo hemos decidido quedarnos más tiempo por aquí, sí, hemos cambiado nuestros vuelos y después de estar en Medellín, nos iremos a Nuquí una semana. Es que, ya que [1] estamos por aquí, merece la pena quedarse un poco más ;-) Hoy, 7 de junio, os voy a contar cómo terminé la ruta por Salento y después nos iremos a Medellín. ¿Habéis oído hablar de la Comuna 13? ¿Sabéis por qué merece la pena ir por allí? ¿no? ¡Pues escuchad hasta el final!

***

Como os conté el último día, yo estaba caminando sola por los alrededores de Salento, había bajado entre las fincas cafeteras hasta el río y después de encontrarme con Fabio, el artista de la posada del Cuco, iba hacia el pueblo de Buquía. Estaba andando por la orilla del Quindío, cuando de repente unos hombres jóvenes se me acercaron. Iban vestidos de militares y llevaban un fusil al hombro. Estábamos en medio campo, no había casas ni gente cerca. Yo estaba sola y me puse muy nerviosa. Estos dos hombres llegaron a mí y me preguntaron un montón de cosas, como ¿A dónde vas? ¿sabes dónde estás? ¿cómo has llegado aquí? ¿de dónde eres? ¿qué haces sola? Me hacían preguntas y preguntas, menos mal que yo hablo español… En fin, después de contestar a todo, me dijeron: « Bueno, ¡vete! Si continuas por el río, llegas a Buquía. No te quedes mucho tiempo por aquí, vete para Salento. » Okey, me dejaban seguir. Al llegar a Buquía, me senté en un bar de la carretera. Aquello no era un pueblo como los que conocemos, eran cinco casas a los lados de la carretera, había puestos de fruta y de comida y algún bar. Me senté en un sitio de estos a tomar un café y conté sobre mi encuentro con los militares. Me dijeron que estos hombres protegen al turista. No pregunté más. Me trajeron mi café y empecé a dibujar. El dibujar me calma [2] y me ayuda a poner en orden [3] mis ideas, dibujando vuelvo a ser yo. Así que, allí estaba con mi café y mis colores, cuando una niña se me acercó, me miró y yo le pregunté: « ¿Te gusta dibujar? » « Sí, ¿qué es esto? » A mí me entró la risa [4]: « Bueno, es esa casa, pero todavía no se ve muy bien. » Ella se acercó más. « Ah, sí. ¿Puedo pintar yo también? » me preguntó. « Claro, claro que sí. Coge todos los colores que quieras. » Ella empezó a sacar todos los colores del estuche [5]. « ¿Cómo te llamas? » « Juanita », me dijo. « Pues mira, Juanita, tú pintas aquí y yo al otro lado ». La niña se sentó a mi lado y empezó a dibujar. Primero pintó una mujer, luego un niño. « ¿Cuántos años tienes, Juanita? » « Seis. » « ¿Y vives aquí? » « No, en Bogotá. Mi mamá se ha muerto y vivo con mi tía. » La tía era la dueña de aquel bar, una mujer muy especial que me miraba desde una esquina. « ¿ Te molesta la niña? » me preguntó su tía, « Juanita es muy pesada [6]. » « No, no me molesta, me gusta mucho que dibuje conmigo. » Contesté a la tía. Me entró una tristeza que no podía explicar, esa mujer no quería a Juanita, no sé. Bueno, continué dibujando con mi niña y Juanita me dijo de repente: « Mira, ese hombre es malo, » y continuó dibujando. Yo miré al hombre que pasaba, llevaba un sombrero y un poncho, como todos los hombres de por allí. « ¿Y por qué es malo? » pregunté a la niña, cuando el hombre se había alejado. « Rapta [7] a las niñas. » « ¿Rapta a las niñas? » « Sí, las coge y no las deja salir. » « Pues mejor no te acerques a él, Juanita. » Seguimos dibujando. « ¿Escribes mi nombre? » « Sí, mira, Juanita Sofía. » Entonces ella intentó escribir su nombre debajo de su dibujo. « Y ese hombre también es malo », me dijo señalando a otro. « ¿Por qué dices eso? » « Porque él toca a las mujeres [8].» Miré a la niña muy seria, ella seguía intentando escribir su nombre. «¿Puedo coger el color morado? » « Sí, Juanita, prueba todos los colores que quieras…» ¿Qué realidad era esa? ¿Dónde vivía esa niña? Pensé en los militares. ¡Algo tendrá que ver ! Realmente no hace mucho tiempo que terminó la guerra y ahora todos deben convivir en paz, pero hay historias que no se olvidan, pensé. Lo que más me entristeció fue oír la realidad de una niña de seis años. ¿Qué habrá vivido esta niña? ¿qué le habrán contado? ¿Por qué habla de hombres malos?... Ella se merece pintar, pensar en qué colores ultilizar, se merece aprender a escribir su nombre y descubrir una vida bonita, ser feliz… Ese momento con Juanita, esa horita dibujando con ella, fue importante para las dos. Antes de irme me pidió una moneda [9]. Se la di y volvió con dos chicles [10], uno para ella y otro para mí: « Alicia, este chicle no te lo puedes comer nunca, así siempre te acordarás de mí. » Le di un abrazo y un beso muy fuerte. Y… ahí se quedó mi niña, diciéndome adiós con su manita y el chicle en la mano. Yo contuve [11] la emoción.

***

Medellín es una ciudad muy interesante, no es bonita, no, pero es muy interesante por su gente y por su historia, por los programas y por las iniciativas sociales tan fantásticas que tiene. Es una ciudad que me alegré de conocer y que me alegré de abandonar y dejar atrás. Os cuento.

El centro histórico es especial. Puedes ver la plaza de Botero y sus magníficas esculturas, pero de ahí hacia el norte no puedes ir, es peligroso. Nosotros fuimos a ver la plaza de San Antonio y ves dos pájaros de Botero, uno maravilloso, el otro roto, destrozado [12], vacío. Lo dejaron en recuerdo a la bomba que pusieron en la plaza el 1995. En el 2000 Fernando Botero regaló a la ciudad de Medellín otro Pájaro de la Paz, un símbolo de rechazo [13] a los violentos y no permitió que el pájaro roto se retirara [14]. El escultor Botero es genial, tanto por su arte como por su generosidad. En Medellín ves esculturas del artista por todas partes, adornan la ciudad y la dan un aire especial.

La otra maravilla de Medellín son los grafitis de la Comuna 13, ¡qué exposición tan espectacular al aire libre! ¡qué artistas tan buenos han pintado las paredes de esa zona de la ciudad! La Comuna 13 tiene una historia escalofriante [15]. ¡Ha habido tanta violencia, miedo y horror en sus calles! A principios del año 2000 la Comuna 13 estaba llena de fronteras invisibles, por una parte vivían las FARC y actuaban por allí; por otra, estaban los paramilitares y en tercer lugar se encontraban las fuerzas del Estado. El pasar de un barrio a otro era muy peligroso. Yo he leído el libro de su historia, de la historia de la Comuna 13 hasta que terminó el horror con la operación Orión. Este libro lo recomiendo con los ojos cerrados [16], si realmente queréis saber lo que pasó allí. Después de leer el libro se ven los grafitis con otros ojos. No solo hay arte (que lo hay y mucho), también hay denuncia [17] y gritos de libertad. Si queréis que os cuente más, el próximo día lo hago con mucho gusto, dejadme simplemente un comentario en podclub.ch.

***

El 21 de junio os seguiré hablando de Medellín y os contaré como fue mi vuelo a Nuquí, a la capital del Chocó. En esta zona del Pacífico nos vamos a quedar una semana para disfrutar de la selva y la playa, para hacer senderismos diferentes. Os dejo, amigos, acordaros de mirar las fotos que tenemos en Instagram y de practicar las nuevas palabras con el entrenador de vocabulario. Cuidaros y que os vaya muy bien.

Glossaire: A mi aire [1] ya que: como, porque

[2] calmar: tranquilizar

[3] poner en orden: colocar

[4] entrar la risa: empezar a reírse

[5] (el) estuche: caja o bolsita alargada con una cremallera donde se guardan los lápices y bolígrafos

[6] ser pesado: molesto, enfadoso, difícil de soportar

[7] raptar: secuestrar, retener a alguien contra su voluntad, no dejar salir a alguien que se quiere marchar

[8] tocar a una mujer: aquí tiene un sentido sexual, significa tocar las partes íntimas de una mujer

[9] una moneda: dinero

[10] (el) chicle: una golosina, es dulce; se mete en la boca y se mastica. con el chicle se pueden hacer globos

[11] contener: reprimir un sentimiento, matener un impulso o una reacción, no dejar que las emociones salgan

[12] destrozado: completamente roto

[13] (el) rechazo: viene del verbo rechazar y significa mostrar oposición, estar en contra de algo

[14] retirar: apartar, quitar de un lugar, separar algo de un sitio

[15] escalofriante: que pone la piel de gallina, que emociona, que conmueve

[16] recomendar algo con los ojos cerrados: recomendar algo absolutamente, sin pensar

[17] (la) denuncia: notificar, declarar algo irregular, ilegal



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Hola amigos, bienvenidos a este nuevo podcast desde Colombia. David y yo hemos decidido quedarnos más tiempo por aquí, sí, hemos cambiado nuestros vuelos y después de estar en Medellín, nos iremos a Nuquí una semana. Es que, ya que [1] estamos por aquí, merece la pena quedarse un poco más ;-) Hoy, 7 de junio, os voy a contar cómo terminé la ruta por Salento y después nos iremos a Medellín. ¿Habéis oído hablar de la Comuna 13? ¿Sabéis por qué merece la pena ir por allí? ¿no? ¡Pues escuchad hasta el final!

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Como os conté el último día, yo estaba caminando sola por los alrededores de Salento, había bajado entre las fincas cafeteras hasta el río y después de encontrarme con Fabio, el artista de la posada del Cuco, iba hacia el pueblo de Buquía. Estaba andando por la orilla del Quindío, cuando de repente unos hombres jóvenes se me acercaron. Iban vestidos de militares y llevaban un fusil al hombro. Estábamos en medio campo, no había casas ni gente cerca. Yo estaba sola y me puse muy nerviosa. Estos dos hombres llegaron a mí y me preguntaron un montón de cosas, como ¿A dónde vas? ¿sabes dónde estás? ¿cómo has llegado aquí? ¿de dónde eres? ¿qué haces sola? Me hacían preguntas y preguntas, menos mal que yo hablo español… En fin, después de contestar a todo, me dijeron: « Bueno, ¡vete! Si continuas por el río, llegas a Buquía. No te quedes mucho tiempo por aquí, vete para Salento. » Okey, me dejaban seguir. Al llegar a Buquía, me senté en un bar de la carretera. Aquello no era un pueblo como los que conocemos, eran cinco casas a los lados de la carretera, había puestos de fruta y de comida y algún bar. Me senté en un sitio de estos a tomar un café y conté sobre mi encuentro con los militares. Me dijeron que estos hombres protegen al turista. No pregunté más. Me trajeron mi café y empecé a dibujar. El dibujar me calma [2] y me ayuda a poner en orden [3] mis ideas, dibujando vuelvo a ser yo. Así que, allí estaba con mi café y mis colores, cuando una niña se me acercó, me miró y yo le pregunté: « ¿Te gusta dibujar? » « Sí, ¿qué es esto? » A mí me entró la risa [4]: « Bueno, es esa casa, pero todavía no se ve muy bien. » Ella se acercó más. « Ah, sí. ¿Puedo pintar yo también? » me preguntó. « Claro, claro que sí. Coge todos los colores que quieras. » Ella empezó a sacar todos los colores del estuche [5]. « ¿Cómo te llamas? » « Juanita », me dijo. « Pues mira, Juanita, tú pintas aquí y yo al otro lado ». La niña se sentó a mi lado y empezó a dibujar. Primero pintó una mujer, luego un niño. « ¿Cuántos años tienes, Juanita? » « Seis. » « ¿Y vives aquí? » « No, en Bogotá. Mi mamá se ha muerto y vivo con mi tía. » La tía era la dueña de aquel bar, una mujer muy especial que me miraba desde una esquina. « ¿ Te molesta la niña? » me preguntó su tía, « Juanita es muy pesada [6]. » « No, no me molesta, me gusta mucho que dibuje conmigo. » Contesté a la tía. Me entró una tristeza que no podía explicar, esa mujer no quería a Juanita, no sé. Bueno, continué dibujando con mi niña y Juanita me dijo de repente: « Mira, ese hombre es malo, » y continuó dibujando. Yo miré al hombre que pasaba, llevaba un sombrero y un poncho, como todos los hombres de por allí. « ¿Y por qué es malo? » pregunté a la niña, cuando el hombre se había alejado. « Rapta [7] a las niñas. » « ¿Rapta a las niñas? » « Sí, las coge y no las deja salir. » « Pues mejor no te acerques a él, Juanita. » Seguimos dibujando. « ¿Escribes mi nombre? » « Sí, mira, Juanita Sofía. » Entonces ella intentó escribir su nombre debajo de su dibujo. « Y ese hombre también es malo », me dijo señalando a otro. « ¿Por qué dices eso? » « Porque él toca a las mujeres [8].» Miré a la niña muy seria, ella seguía intentando escribir su nombre. «¿Puedo coger el color morado? » « Sí, Juanita, prueba todos los colores que quieras…» ¿Qué realidad era esa? ¿Dónde vivía esa niña? Pensé en los militares. ¡Algo tendrá que ver ! Realmente no hace mucho tiempo que terminó la guerra y ahora todos deben convivir en paz, pero hay historias que no se olvidan, pensé. Lo que más me entristeció fue oír la realidad de una niña de seis años. ¿Qué habrá vivido esta niña? ¿qué le habrán contado? ¿Por qué habla de hombres malos?... Ella se merece pintar, pensar en qué colores ultilizar, se merece aprender a escribir su nombre y descubrir una vida bonita, ser feliz… Ese momento con Juanita, esa horita dibujando con ella, fue importante para las dos. Antes de irme me pidió una moneda [9]. Se la di y volvió con dos chicles [10], uno para ella y otro para mí: « Alicia, este chicle no te lo puedes comer nunca, así siempre te acordarás de mí. » Le di un abrazo y un beso muy fuerte. Y… ahí se quedó mi niña, diciéndome adiós con su manita y el chicle en la mano. Yo contuve [11] la emoción.

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Medellín es una ciudad muy interesante, no es bonita, no, pero es muy interesante por su gente y por su historia, por los programas y por las iniciativas sociales tan fantásticas que tiene. Es una ciudad que me alegré de conocer y que me alegré de abandonar y dejar atrás. Os cuento.

El centro histórico es especial. Puedes ver la plaza de Botero y sus magníficas esculturas, pero de ahí hacia el norte no puedes ir, es peligroso. Nosotros fuimos a ver la plaza de San Antonio y ves dos pájaros de Botero, uno maravilloso, el otro roto, destrozado [12], vacío. Lo dejaron en recuerdo a la bomba que pusieron en la plaza el 1995. En el 2000 Fernando Botero regaló a la ciudad de Medellín otro Pájaro de la Paz, un símbolo de rechazo [13] a los violentos y no permitió que el pájaro roto se retirara [14]. El escultor Botero es genial, tanto por su arte como por su generosidad. En Medellín ves esculturas del artista por todas partes, adornan la ciudad y la dan un aire especial.

La otra maravilla de Medellín son los grafitis de la Comuna 13, ¡qué exposición tan espectacular al aire libre! ¡qué artistas tan buenos han pintado las paredes de esa zona de la ciudad! La Comuna 13 tiene una historia escalofriante [15]. ¡Ha habido tanta violencia, miedo y horror en sus calles! A principios del año 2000 la Comuna 13 estaba llena de fronteras invisibles, por una parte vivían las FARC y actuaban por allí; por otra, estaban los paramilitares y en tercer lugar se encontraban las fuerzas del Estado. El pasar de un barrio a otro era muy peligroso. Yo he leído el libro de su historia, de la historia de la Comuna 13 hasta que terminó el horror con la operación Orión. Este libro lo recomiendo con los ojos cerrados [16], si realmente queréis saber lo que pasó allí. Después de leer el libro se ven los grafitis con otros ojos. No solo hay arte (que lo hay y mucho), también hay denuncia [17] y gritos de libertad. Si queréis que os cuente más, el próximo día lo hago con mucho gusto, dejadme simplemente un comentario en podclub.ch.

***

El 21 de junio os seguiré hablando de Medellín y os contaré como fue mi vuelo a Nuquí, a la capital del Chocó. En esta zona del Pacífico nos vamos a quedar una semana para disfrutar de la selva y la playa, para hacer senderismos diferentes. Os dejo, amigos, acordaros de mirar las fotos que tenemos en Instagram y de practicar las nuevas palabras con el entrenador de vocabulario. Cuidaros y que os vaya muy bien.

Glossaire: A mi aire [1] ya que: como, porque

[2] calmar: tranquilizar

[3] poner en orden: colocar

[4] entrar la risa: empezar a reírse

[5] (el) estuche: caja o bolsita alargada con una cremallera donde se guardan los lápices y bolígrafos

[6] ser pesado: molesto, enfadoso, difícil de soportar

[7] raptar: secuestrar, retener a alguien contra su voluntad, no dejar salir a alguien que se quiere marchar

[8] tocar a una mujer: aquí tiene un sentido sexual, significa tocar las partes íntimas de una mujer

[9] una moneda: dinero

[10] (el) chicle: una golosina, es dulce; se mete en la boca y se mastica. con el chicle se pueden hacer globos

[11] contener: reprimir un sentimiento, matener un impulso o una reacción, no dejar que las emociones salgan

[12] destrozado: completamente roto

[13] (el) rechazo: viene del verbo rechazar y significa mostrar oposición, estar en contra de algo

[14] retirar: apartar, quitar de un lugar, separar algo de un sitio

[15] escalofriante: que pone la piel de gallina, que emociona, que conmueve

[16] recomendar algo con los ojos cerrados: recomendar algo absolutamente, sin pensar

[17] (la) denuncia: notificar, declarar algo irregular, ilegal


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