El Ratón Campesino y el Cortesano
Un ratón campesino fue invitado por su amigo, un ratón cortesano a que lo visitara en la corte. El ratón campesino muy alegre aceptó la invitación. El anfitrión e invitado charlaron muy a gusto hasta llegar la hora de la comida.
El ratón campesino se maravilló de todos los bienes y abundancia que su amigo tenía a su disposición. Su amigo cortesano le ofreció uno de los banquetes más exquisitos que el ratón campesino había visto. El ratón ciudadano mostró a su amigo trigo, legumbres, higos y queso, frutas y miel. Maravillado el ratón campesino, bendecía a su amigo de todo corazón y renegaba de su mala suerte.
Listos para deleitarse en el banquete, los dos se acomodaron en la mesa, pero en medio de su festín un hombre abrió de pronto la puerta. Espantados por el ruido, los dos ratones se lanzaron temerosos a los agujeros. Volvieron luego a buscar higos secos, pero otra persona incursionó en el lugar, y al verla, los dos amigos se precipitaron nuevamente en una rendija para esconderse. Se estuvieron escondidos un instante, con el corazón en la mano, hasta que se alejaron los pasos. Entonces el ratón de los campos, olvidándose de su hambre, suspiró y dijo al ratón cortesano: "Adiós amigo, veo que comes hasta hartarte y que estás muy satisfecho; pero es al precio de mil peligros y constantes temores. Yo, en cambio, soy un pobrete y vivo mordisqueando la cebada y el trigo, pero sin congojas ni temores hacia nadie."