143 - La maldicíon del arado
LOCUTORA
En aquel tiempo, las mujeres y los hombres se respetaban.
LOCUTOR
Los varones salían a cazar animales.
LOCUTORA
Las mujeres recolectaban frutas y vegetales.
LOCUTOR
No habían matriarcados ni patriarcados
porque cada quien tenía su lugar en el grupo.
LOCUTORA
Así vivieron hombres y mujeres durante siglos, durante milenios.
Así migraron por todas las tierras y poblaron los continentes.
LOCUTOR
Con el aumento de la población,
se necesitaron más alimentos.
Mientras los hombres se dedicaban a cazar más presas,
las mujeres inventaron la agricultura.
MUJER
¡Miren!... Han germinado las semillas...
La tierra es una madre que nos alimenta cuando sabemos tratarla.
LOCUTOR
El descubrimiento ocurrió hace unos 9 mil años.
En el Medio Oriente, nuestros antepasados empezaron a cultivar los valles y las laderas de los ríos.
LOCUTORA
Sembraron trigo y cebada y garbanzos.
Plantaron viñedos y olivares.
También aprendieron a domesticar ovejas y vacas.
LOCUTOR
Con la naciente agricultura y la ganadería, se inventó... el arado.
LOCUTORA
El arado fue tan decisivo como el descubrimiento del fuego o de la rueda.
LOCUTOR
Esta herramienta cambió el curso de la civilización.
LOCUTORA
Y echó abajo el equilibrio de poder entre hombres y mujeres.
LOCUTOR
Las mujeres eran tan diestras como los hombres sembrando con azadas y palos.
Pero los arados, tirados por bueyes, resultaban muy pesados.
HOMBRE
Déjame eso a mí, mujer.
¿No ves que los surcos te están saliendo torcidos?
LOCUTORA
La mayor fuerza física de los varones hizo que éstos monopolizaran el manejo de los arados para roturar los suelos duros.
LOCUTOR
El dominio del arado permitió otros dominios.
En carretas de bueyes, los varones transportaban el excedente de las cosechas hacia los mercados.
LOCUTORA
Con el comercio, los varones dominaron también los primeros números para registrar compras y ventas. El poder económico estaba en sus manos.
HOMBRE
¡Y el poder militar también!
¡Necesitamos un ejército para defender nuestros campos cultivados!
LOCUTORA
Los varones se hicieron guerreros y formaron ejércitos.
LOCUTOR
El dominio económico y militar de los varones...
se tradujo en dominio sobre las mujeres.
LOCUTORA
Dueños de las armas, de las cosechas y las letras,
los hombres necesitaban una religión para bendecir la desigualdad entre los sexos.
Los sacerdotes cambiaron las diosas madres por divinidades masculinas.
MILITAR
¡A partir de ahora, todos los hombres del reino de Babilonia deberán servir al gran dios Marduk!
MUJER
¿Y las mujeres, gran señor?
MILITAR
Servirnos a nosotros, naturalmente.
LOCUTORA
Lo público y lo privado quedaron bien establecidos.
LOCUTOR
Los hombres eran los productores.
LOCUTORA
Las mujeres, las reproductoras.
LOCUTOR
Los unos, dueños de las tierras.
LOCUTORA
Las otras, relegadas a las tareas domésticas.
LOCUTOR
Fue el arado, la maldición del arado,
uno de los principales desencadenantes de la dominación de los hombres sobre sus compañeras.
MUJER
¿Ah, sí, verdad? Pues habrá que inventar otra herramienta,
un arado de ideas, y roturar otro campo.
¿Saben cuál?
El cerebro de los varones, para que entiendan que el yugo es para los bueyes, no para nosotras.