027 - Los guardianes y el valle sin memoria
Los guardianes y el valle sin memoria
NARRADOR
Había una vez
un lugar muy muy lejano
que tenía muchos valles verdes
y ríos cantores.
En ese lugar
el Sol salía todos los días
y brillaba tanto
que las flores
crecían hermosas y coloridas.
Parecía que todo estaba siempre sonriendo.
Los hombres y mujeres
trabajaban felices,
los niños pasaban jugando
y todo resplandecía.
HOMBRE 1
¡Ey, la cosecha está bien buena!
MUJER 1
Han salido las guabas,
los mangos y las naranjas.
HOMBRE 1
El café está riquísimo
y las sandías enormes…
MUJER 2
¡Sí, yo quiero los aguacates con azúcar,
están deliciosos!
NARRADOR
En ese lugar vivía doña Fidelina.
Ella siempre subía a los cerros
para buscar historias que contar,
decía que los árboles hablaban
y que había que escucharlos
para aprender los secretos de esta tierra.
NARRADOR
Cada mañana se sentaba
a la mitad del camino
sobre su manto azul
y colocaba unas hierbas alrededor
para que todos los niños y niñas
la escucharan con atención.
NARRADOR
Un día de marzo,
Fidelina contó que…
FIDELINA
En la loma más alta del horizonte
hay un bosque de ceibos gigantes…
Una vez escuché voces
que me susurraron
FIDELINA
¿Qué es eso?
¿Quién me llama?
NARRADOR
Luego de buscar
y buscar por todos lados,
Fidelina se acercó sigilosamente
a uno de los árboles
y puso la oreja sobre el tronco.
El árbol le habló...
FIDELINA
Me contó que hace varios años
a este valle llegó…
FIDELINA
…una sombra (gris) como de humo
que envolvía cada rincón
y que apenas dejaba respirar.
Venía de las ciudades lejanas
pero era muy poderosa
y botaba polvos negros.
FIDELINA
Todas las personas fueron tocadas
por aquellos polvos
y desde entonces perdieron la memoria.
No se acordaban de nada.
No se acordaban cómo cuidar la tierra,
cómo sembrar, cómo cosechar...
FIDELINA
Todos botaban basura,
talaban los árboles…
FIDELINA
…quemaban las montañas…
contaminaban los ríos…
y todo fue destruyéndose poco a poco…
Ni las aguas de los ríos querían ir por ahí,
pues los peces se habían muerto
y todo estaba seco.
Los animales tenían hambre.
Las vaquitas estaban flacas
pues no había pasto ni agua,
y solo les quedaba echarse
en la tierra seca
y gritar de tristeza.
VACA 1
… No hay nada que comer.
VACA 2
....
FIDELINA
Las montañas se veían peladas,
sin flores, ni frutos ni hierbas, ni nada.
FIDELINA
A los cuchuchos que siempre vivieron allí
e ya no se los veía como antes,
pues muchos se habían mudado
a buscar
nuevas guaridas
o incluso habían desaparecido
por falta de comida y agua.
CUCHUCHO 1
Y ahora, ¿a dónde iremos?
CUCHUCHO 2
No lo sé, quién sabe,
mejor recojamos nuestras cosas
y vámonos pronto de aquí
o moriremos.
FIDELINA
En algunas temporadas…
FIDELINA
…llovía incesantemente
y era tan fuerte que la lluvia ahogaba todo a su paso.
Las casas se plagaban…
FIDELINA
…de bichos
que picaban y enfermaban a familias enteras,
especialmente a los niños y a las niñas pequeñas.
Como casi no había árboles,
los cerros se caían
y las casas se destruían
y los niños lloraban.
FIDELINA
Así pasaron los años
y la gente vivía asustada
pues hasta el sol quemaba más fuerte,
y cada año esperaban inundaciones,
sequías y la vida se hacía difícil y triste.
Y la gente se angustiaba…
FIDELINA
Pero un día
en que las estrellas se juntaron en el cielo,
se escuchó un ruido muy fuerte
como de campanitas de cristal
que se rompían.
FIDELINA
Debajo del suelo aparecieron los guardianes,
que se despertaban cada 100 años
para vigilar que la tierra esté verde y contenta.
Primero se desperezaron,
estiraron las manos, las piernas,
movieron sus cabezas y todo su cuerpo.
Cada guardián tenía una espada muy poderosa
y un corazón rojo
que latía con fuerza.
FIDELINA
Todos empezaron a mirar a su alrededor.
Era como si pudieran ver
más allá de las montañas,
se agachaban, olían la tierra…
FIDELINA
…movían sus manos tocando el aire
y se hacían gestos entre ellos.
Pero en un momento,
la risa había terminado
y todos estaban tristes
con el corazón caído.
GUARDIÁN 1
¿Qué ha sucedido?
GUARDIÁN 2
Todo está triste en esta tierra.
GUARDIÁN 3
Es momento de curarla,
ha estado muchos años enferma.
FIDELINA
Los guardianes de la tierra alzaron sus espadas
y llamaron a los espíritus de los 4 elementos:
GUARDIÁN 1
Que el agua fluya limpia y transparente.
GUARDIÁN 2
Que el fuego purifique y fortalezca.
GUARDIÁN 3
Que el aire traiga la alegría y la memoria.
GUARDIÁN 4
Y que la tierra cobije todas las semillas
que las personas siembren.
FIDELINA
Con sus espadas tocaron el corazón de las personas
y en cada una nació una flor…
FIDELINA
…que les hizo recordar la belleza de la Naturaleza
y su misión para cuidarla.
Se olvidaron de la sombra
y empezaron a ver todo de colores.
Sintieron un estremecimiento en sus cabezas
porque no entendían cómo habían olvidado
cuidar sus valles y sus ríos.
FIDELINA
Los guardianes acariciaron cada rincón del valle,
limpiando el humo y la contaminación.
El río recuperó su hermosura
y los peces volvieron a nadar.
Las montañas recuperaron su esplendor
y se tiñeron verdes y hermosas.
Los bichos huyeron desesperados
pues no ya no había lugar para sus plagas.
Todo estaba limpio…
y las vaquitas bailaban de alegría
y comían y comían.
Pero los guardianes buscaban la sombra
y no la encontraban.
FIDELINA
La sombra se escondía
y corría hacia un lado
y los guardianes corrían hacia el otro lado.
Buscaban debajo del río
pero ella se iba encima del monte…
la sombra quería quedarse
pero los guardianes estaban decididos
a proteger la tierra…
FIDELINA
…Al fin, la cogieron
y con sus espadas lucharon un rato largo…
hasta que se cayó en el suelo
y ya no pudo volver al firmamento.
GUARDIANES EN CORO
La tierra es nuestra casa.
NIÑAS EN CORO
Tenemos que cuidarla.
EFECTO VIENTO
FIDELINA
Sin demora, los guardianes soplaron
para llamar a la nube de la buena conciencia
para que acompañe siempre a las personas de esta tierra
y no se les olvide
que deben preservar sus valles,
sus ríos y sus montañas.
FIDELINA
Al final del día,
los guardianes se fueron bajo tierra.
Los ceibos estaban contentos
y las montañas y las vaquitas y el río…
y los niños y las niñas.
NARRADOR
Doña Fidelina terminó la historia,
recogió sus mantos, sus hierbas
y se fue esparciendo unos polvos verdes
que abonaron la tierra.
NARRADOR
Un arco iris salió
y este cuento se acabó.
LOCUTOR
Proyecto Reducción de Riesgos
frente a Desastres
con la participación de niñas, niños y adolescentes.
Plan Internacional Ecuador, Manabí.