019 - Sexualidad - Tú eres mi bombón
Tú eres mi bombón
LOCUTOR
A continuación,
nuestro habitual espacio
“El consultorio sexual de la doctora Miralles”.
DOCTORA
Amigas, amigos,
¿qué tal, cómo la van pasando?
Pues les cuento que en estos días
he recibido muchos mensajes de parejas
que ya están jugando
al juego de los cinco sentidos.
Ya exploraron el olfato, la vista, el oído…
Quieren saber más...
Bueno, poco a poco…
Un sentido que nos falta
es el gusto.
Pues hoy vamos a ver
qué se puede hacer con la lengüita.
DOCTORA
Caramba, tan rápido las llamadas… ¿Aló?
HOMBRE
Aló… ¿Doctora Miralles?
DOCTORA
Sí… ¿con quién tengo el “gusto”?
(Como estamos hablando del gusto…)
HOMBRE
Con Raúl Vázquez,
vecino de la avenida Los Melocotones…
DOCTORA
Bueno, comenzamos bien,
con una fruta sabrosa…
HOMBRE
Yo, yo, yo quiero opinar sobre eso
de las comidas potentes, doctora.
DOCTORA
A ver, a ver...
¿Cómo de las comidas potentes?
HOMBRE
Sí, sí.
De las comidas que… ¿cómo le diré?...
que potencian el sexo, doctora.
DOCTORA
Ah, usted se refiere
a las comidas llamadas afrodisíacas…
HOMBRE
Eso, eso,
que le encienden el motor a uno…
DOCTORA
Ah, mire.
¿Y cuáles son esas comidas poderosas?
Cuénteme.
HOMBRE
Pues, ahí usted tiene por ejemplo los camarones.
Un cebiche de camarón y almejas con mucho ají…
Mire, ése, ése es el mejor viagra de todos.
DOCTORA
Ah, ah
HOMBRE
Por ejemplo le cuento que
yo una vez me metí una sopa de cangrejo, ...
bien cargada, así, ...
con aguacate, frijoles
y plátano sancochao…
bueno, salí corriendo, doctora…
DOCTORA
¿A dónde, al baño, me imagino?
HOMBRE
¿Cómo que al baño?
DOCTORA
Vea usted, mi amigo,
creo que lo voy a decepcionar.
HOMBRE
¿Y por qué, doctora?
DOCTORA
Porque, en realidad,
ninguna comida es afrodisíaca.
HOMBRE
¿Cómo?
DOCTORA
Todo eso son cuentos
que se inventa la gente.
HOMBRE
¿Pero cómo van a ser cuentos, doctora?
DOCTORA
Por esas creencias tontas
es que los asiáticos viven matando
a los rinocerontes
para rallar el cuerno,
y a los tiburones por la aleta…
y a todo lo que se parezca a un pene…
Y así están acabando
con especies protegidas…
HOMBRE
Pues a mí me funciona muy bien, doctora…
DOCTORA
Claro, mi amigo.
Pero el afrodisíaco no está en el cangrejo,
sino en su mente.
Si usted cree que comiéndose una galleta
sin sal se va a excitar…
antes de morderla ya estará excitadisimo…
DOCTORA
Veamos quien llama… ¿Aló?
MUJER
¿Aló doctora Miralles?…
DOCTORA
Sí, dime
DOCTORA
Yo no creo en los afrodisíacos por dentro,
pero sí en los por fuera…
DOCTORA
A ver, a ver, explícate,
porque creo que tú
sí estás en el buen camino…
Pero, cuéntame en qué estás pensando…
MUJER
Me da un poco de vergüenza, doctora, pero…
DOCTORA
Nada de vergüenza.
Cuéntanos y así aprendemos todos.
MUJER
Bueno, por ejemplo, doctora,
yo compro una cajita de chocolates…
DOCTORA
Ajá… ¿Y qué haces con los chocolates?
MUJER
Ahí está el detalle.
Tomo uno, le quito el papelito,
y lo agarro entre los dientes…
DOCTORA
¿Y entonces?
MUJER
Y entonces, le digo a mi compañero
que me quite el chocolate con su boca.
Es una tontería, pero…
con el bomboncito me gano un besito…
DOCTORA
Mira qué bien…
MUJER
Sí, otra vez,
compré una lata de leche condensada...
¿Y sabe qué hice, doctora?
DOCTORA
A ver, dime,
que la cosa se pone buena, muchacha…
MUJER
Bueno...
Él estaba acostado y yo le derramé
un poco de leche condensada en el ombligo…
DOCTORA
Y entonces...
DOCTORA
Y luego, hummm…
así, suavecito…
DOCTORA
¿Y él?
MUJER
Pues, él dijo que le hacía cosquillas
DOCTORA
Qué bueno...
MUJER
Pero se reía y le gustaba…
¿Sabe qué hizo, entonces?...
DOCTORA
Cuentame.
MUJER
Agarró la lata y me dijo que me tapara los ojos…
Entonces, derramó la leche condensada en…
¡ay, pues, ay, doctora, eso fue una delicia!
DOCTORA
¡Eso sí es afrodisíaco, ven, eso sí!…
Y pueden hacer ese juego con miel,
con mermelada, con yogurt…
MUJER
Sí, doctora, yo digo que la lengua
es la mejor compañera del amor.
DOCTORA
Y muy bien dicho, mi amiga.
Y con esas sabias y sabrosas palabras,
nos despedimos por hoy.
¡Hasta la próxima,
amigas y amigos de la lengua!
Chao.