Bien. Al terminar la primera ronda, Mateo se quedó solo en el patio, esperando la siguiente parte del concurso. Miró a su alrededor y vio a sus antiguos amigos jugando juntos, sin él. Sintió una pequeña punzada de tristeza, pero enseguida la olvidó.
Pensó en lo importante que era ganar el concurso. No sabía todavía que, dentro de muy poco, toda esa información aprendida tan rápido iba a empezar a jugarle malas pasadas.