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Bodas de Sangre (Graded Reader), Capítulo 1. Heridas abiertas

Beginner 2 Spanish lesson to practice reading

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Capítulo 1. Heridas abiertas

Acto I (cuadro primero)

Habitación pintada de amarillo.

NOVIO Entrando. Madre. Me voy.

MADRE ¿Adónde?

NOVIO A la viña. Va a salir.

MADRE Espera, hijo, el almuerzo.

NOVIO Déjelo. Voy a comer uvas. Deme la navaja.

MADRE ¿Para qué?

NOVIO Riendo. Para cortarlas.

MADRE Entre dientes y buscándola. La navaja, la navaja… Malditas sean todas y el bribón que las inventó. Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre.

NOVIO Bajando la cabeza. Calle usted.

MADRE Primero, tu padre, que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos. Luego, tu hermano. ¿Cómo puede una cosa pequeña como una pistola o una navaja acabar con un hombre, que es un toro? No he de callar nunca. ¿Me puede alguien traer a tu padre y a tu hermano? Y luego, el presidio. ¿Qué es el presidio? ¡Allí comen, allí fuman! Mis muertos llenos de hierba, sin hablar, hechos polvo; dos hombres que eran dos geranios… Los matadores, en presidio, frescos, viendo los montes… Si hablo es porque no me gusta que lleves navaja.

NOVIO Madre, en lo que se refiere a…

MADRE Seria. ¡Ah!

NOVIO ¿Es que le parece mal?

MADRE No.

NOVIO ¿Entonces…?

MADRE No lo sé yo misma. Así, de pronto, siempre me sorprende. Yo sé que la muchacha es buena. ¿Verdad que sí? Modosa. Trabajadora. Amasa su pan y cose sus faldas, y siento, sin embargo, cuando la nombro, como una pedrada en la frente. Perdóname. ¿Cuánto tiempo llevas en relaciones?

NOVIO Tres años.

MADRE Tres años. ¿Ella tuvo un novio, no?

NOVIO No sé. Creo que no. ¿Qué más da?

MADRE Hijo, ¿cuándo quieres la pedida?

NOVIO Alegre. ¿Le parece bien el domingo?

MADRE Sí, sí. Y a ver si me alegras con seis nietos, o los que te dé la gana.

MADRE Sí. Estoy seguro de que usted va a querer a mi novia.

MADRE La voy a querer.

NOVIO Me marcho.

MADRE Anda con Dios.

Se va el novio. Aparece en la puerta una vecina con pañuelo a la cabeza.

MADRE Pasa.

VECINA ¿Cómo estás?

MADRE Ya ves. En plan confidencial. ¿Tú conoces a la novia de mi hijo?

VECINA ¡Buena muchacha!

MADRE Sí, pero…

VECINA Pero nadie la conoce a fondo. Vive sola con su padre allí, tan lejos, a diez leguas de la casa más cerca. Pero es buena. Acostumbrada a la soledad.

MADRE ¿Y su madre?

VECINA A su madre la conocí. Hermosa, pero a mí no me gustó nunca. No quería a su marido.

MADRE Fuerte. Pero ¡cuántas cosas sabéis las gentes!

VECINA Perdona. No quise ofender; pero es verdad. Ahora, si fue decente o no, nadie lo dijo. Ella era orgullosa.

MADRE A mí me han dicho que la muchacha tuvo novio hace tiempo.

VECINA Cuando ella tenía quince años. Él se casó ya hace dos años con una prima de ella. Nadie se acuerda del noviazgo.

MADRE ¿Quién fue el novio?

VECINA Leonardo, el de los Félix.

MADRE Levantándose. ¡De los Félix, esa familia de matadores!

VECINA Mujer, ¿qué culpa tiene Leonardo de nada? Él tenía ocho años cuando ocurrieron los hechos.

MADRE Es verdad… Pero oigo el nombre de los Félix y es lo mismo que llenárseme de cieno la boca, y tengo que escupir, tengo que escupir para no matar.

VECINA ¡Cálmate! ¿Qué sacas con eso? Tú y yo estamos viejas, nos toca callar.

MADRE No le voy a decir nada.

VECINA Me voy, que pronto va a llegar mi gente del campo. Adiós.

MADRE Adiós. Al salir se santigua.

Acto I (cuadro segundo)

Habitación pintada de rosa con cobres y ramos de flores populares. En el centro, una mesa con mantel. Es la mañana. La suegra de Leonardo tiene un niño en brazos. Lo mece. La mujer, en la otra esquina, hace punto de media.

SUEGRA Nana, niño, nana del caballo grande que no quiso el agua. El agua era negra dentro de las ramas. Cuando llega el puente se detiene y canta. ¿Quién va a decir, niño, lo que tiene el agua con su larga cola por su verde sala?

MUJER Bajo. Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber.

SUEGRA Duérmete, rosal, que el caballo se pone a llorar. Las patas heridas, las crines heladas, dentro de los ojos un puñal de plata. Bajaban al río. ¡Ay, cómo bajaban! La sangre corría más fuerte que el agua.

MUJER Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber.

SUEGRA Duérmete, rosal, que el caballo se pone a llorar.

MUJER ¡Ay caballo grande que no quiso el agua! ¡Ay dolor de nieve, caballo del alba!

SUEGRA ¡No vengas! Detente, cierra la ventana con rama de sueños y sueño de ramas.

MUJER Mi niño se duerme.

SUEGRA Mi niño se calla.

MUJER Bajito. Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber.

MUJER Levantándose, y muy bajito. Duérmete, rosal. que el caballo se pone a llorar.

Entran al niño. Entra Leonardo.

LEONARDO ¿Y el niño?

MUJER Se durmió. ¿Y tú? ¿Fuiste a casa del herrador? Ayer me dijeron las vecinas que te vieron al límite de los llanos. ¿Eras tú?

LEONARDO No. ¿Qué iba a hacer yo allí en aquel secano?

MUJER Eso dije. Pero el caballo estaba reventando de sudar.

LEONARDO ¿Lo viste tú?

MUJER No. Mi madre. ¿Cómo no viniste a comer?

LEONARDO Estuve con los medidores del trigo. Siempre entretienen.

MUJER Por cierto. ¿Sabes que piden a mi prima?

LEONARDO ¿Cuándo?

MUJER Mañana. La boda va a ser dentro de un mes. Espero la invitación.

LEONARDO Serio. No lo sabía.

SUEGRA La madre de él creo que no estaba muy satisfecha con el casamiento.

LEONARDO Y no sin razón. Ella es de cuidado.

SUEGRA Cuando dice eso es porque la conoce. Con intención. ¿No ves que fue tres años novia suya?

LEONARDO Pero la dejé. A su mujer. ¿Vas a llorar ahora? ¡Quita! La aparta bruscamente las manos de la cara. Vamos a ver al niño. Entran abrazados.

Aparece la muchacha, alegre. Entra corriendo.

SUEGRA Enérgica, a su hija. ¡Cállate! Sale Leonardo. ¡El niño!

Entra y vuelve a salir con él en brazos. La mujer ha permanecido de pie, inmóvil. Las patas heridas, las crines heladas, dentro de los ojos un puñal de plata. Bajaban al río. La sangre corría más fuerte que el agua.

MUJER Volviéndose lentamente y como soñando. Duérmete, clavel, que el caballo se pone a beber.

SUEGRA Duérmete, rosal, que el caballo se pone a llorar.

MUJER Nana, niño, nana.

SUEGRA ¡Ay, caballo grande, que no quiso el agua!

MUJER Dramática. ¡No vengas, no entres! ¡Vete a la montaña! ¡Ay dolor de nieve, caballo del alba!

SUEGRA Llorando. Mi niño se duerme…

MUJER Llorando y acercándose lentamente. Mi niño descansa…

SUEGRA Duérmete, clavel, que el caballo no quiere beber.

MUJER Llorando y apoyándose sobre la mesa. Duérmete, rosal, que el caballo se pone a llorar.

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