Un día en la vida de un socorrista en San Sebastián. Íker es socorrista en la playa de La Concha, en San Sebastián. En verano, cuida a las personas que se bañan en el mar. Un día de agosto, Íker llegó a la playa a las once, subió a su silla alta, se puso la gorra y cogió los prismáticos.
Desde allí podía ver toda la playa. Durante la mañana, todo fue tranquilo. Íker ayudó a un niño que se había perdido y buscó a sus padres por la playa. También curó a una señora que pisó algo en el agua.
Por la tarde, el mar cambió. Las olas eran más grandes. Íker vio a un chico que nadaba muy lejos y que no podía volver. Íker se tiró al agua y nadó rápido hacia él.
Lo ayudó a llegar a la arena. El chico estaba asustado, pero estaba bien. Íker volvió a su silla y siguió mirando el mar.