Un día, en el colegio, se organizó una actividad especial donde cada estudiante debía contar un sueño delante de toda la clase. Carla, que siempre había sido la mejor contando aventuras nocturnas, se quedó completamente en blanco al llegar su turno. Intentó recordar algo, cualquier cosa, pero su cabeza estaba vacía desde hacía semanas. Se quedó de pie, en silencio, delante de la clase, mientras algunos de sus compañeros empezaban a murmurar