En el colegio, Sofía empezó a contar sus nuevas aventuras nocturnas con todo lujo de detalles. Sus compañeros la escuchaban con la boca abierta, sorprendidos de que la tranquila Sofía tuviera ahora los sueños más increíbles de toda la clase. Incluso Carla, que siempre había sido la reina de los sueños interesantes, empezó a mirarla con una mezcla de admiración y de sorpresa.