Clara se asustó mucho al ver al gato tan cerca. Corrió rápido hacia la puerta del jardín con el corazón acelerado. El gato la siguió durante unos segundos, pero después perdió el interés y se fue hacia otro lado. Dentro del bolsillo, Leo temblaba de miedo, porque para él, aquel gato era como un león gigante.
Clara se paró un momento para respirar y comprobar que Leo estaba bien. «Todo está bien», pensó ella, aliviada. Después, los dos siguieron el camino hacia la casa de la bruja, con más cuidado que antes.