Parte (9)
Van a un restaurante en el puerto. –¿Le gusta el marisco? Aquí las gambas son muy buenas. Y el pollo con langosta, también. –¿Pollo con langosta? Nunca lo he probado. –Pues es buenísimo, delicioso. ¿Dos de pollo con langosta y un vino blanco bien fresco? –De acuerdo. Comen muy bien. Después de cenar, se quedan callados y serios unos segundos. Demasiado tiempo sin hablar para una española. –¿Está preocupado por algo? –Sí... Y se lo voy a contar. Yo soy viudo, y voy a jubilarme el año que viene. Quería tener una casa en España para el invierno..., aquí, en la Costa Brava. Y Nilsson explica a Lola una triste historia: un día Nilsson ve un anuncio en un periódico: PRECIOSAS CASAS CON JARDÍN EN VENTA EN LA COSTA BRAVA. Tossa de Mar. Precio Interesante. Escribir a: FINCABRAVA, S.L. Apartado 1837 Madrid. A Nilsson le interesa el anuncio. Conoce Tossa de Mar y le gusta. Es un pueblo muy bonito y bastante tranquilo. Escribe y rápidamente recibe una respuesta: fotos y planos de las casas. El precio es muy interesante. En esa época Nilsson tiene mucho trabajo. Tiene que hacer un viaje de negocios a Madrid y organiza una cita con «Fincabrava, S.L.». Se encuentra con Esteban Gutiérrez Solís, el gerente. Le recibe en la oficina de un tal Sr. Pijuán, notario. Firma papeles y paga algunos millones de pesetas. Dos meses después, decide visitar su casa. Pero la casa no existe. Nadie conoce, en Tossa, Fincabrava ni a Esteban Gutiérrez. Todo es falso. Y Nilsson ha perdido todo su dinero ahorrado.
–Eso es todo. No tengo casa en España, no tengo ahorros... Por eso estoy preocupado. Lola piensa que es una historia terrible... No sabe si decir, le que es detective y que le puede ayudar. –¿Qué va a hacer ahora? –Vuelvo a Tossa. Quiero buscar más información. Voy a encontrar a ese Gutiérrez. –¿Solo o con la policía? –Ya he hablado con la policía. Dicen que tenemos poca información, que es un caso muy difícil... Excusas... –¿Hay otros casos? –Sí, creo que sí. Ingleses, especialmente, algún alemán.... algún holandés. –Yo también voy a Tossa. Si necesita ayuda... Y le da una tarjeta –¿Usted es detective? –Sí, tengo una agencia en Madrid, con dos socios. –¿Quiere trabajar para mí? «¡Estoy de vacaciones!», piensa Lola. Pero dice: –Sí, claro que sí. ¿Por dónde empezamos? –Voy a la habitación a buscar los documentos.