Como nube, Tao tenía el poder de tapar el sol y de traer lluvias enormes sobre toda la región. Hizo llover durante muchos días, inundando ríos y campos. Sin embargo, había una montaña enorme que ni siquiera todas sus lluvias podían mover ni destruir. La montaña seguía exactamente igual, firme y tranquila.
Tao pensó: "Yo tengo poder para traer lluvia, pero esa montaña tiene poder para resistirlo todo. Quiero ser una montaña". El espíritu le concedió el deseo y Tao se convirtió en una montaña