Esa misma tarde, el abuelo sacó de un cajón antiguo un colgante de metal oscuro con una piedra pequeña en el centro. Le explicó a Hugo que aquel amuleto había pasado de generación en generación en la familia y que, según la tradición, ayudaba a encontrar valentía a quien lo llevara puesto en los momentos importantes. Hugo miró a su abuelo sorprendido y cogió el amuleto con mucho cuidado, sintiendo que tenía en las manos algo muy especial