Aquella noche, Sofía atrapó la nube brillante que salía de la habitación de la abuela. Al dormirse, vivió un sueño larguísimo y precioso, lleno de recuerdos de juventud: bailes antiguos, un pueblo diferente al actual y una música que ella nunca había escuchado antes. Estaba contenta y se despertó emocionada, sintiendo que había vivido, aunque fuera solo una noche, una vida entera distinta a la suya