Elena se agachó y recogió lo que había caído. Era un sobre de papel amarillento, del tipo que ya nadie usa. Estaba cerrado y tenía algo escrito en la parte delantera. Elena lo miró con cuidado.
En el sobre había un nombre escrito a mano con letras pequeñas y elegantes: Rosa. Y debajo, una dirección: calle Elvira 14, Granada. No había sello. La carta nunca se había enviado por correo.