¿Y qué pasará con la persona que pase mañana por aquí? Sofía se quedó mirándola y no respondió inmediatamente. Miró de nuevo la flor y comprendió lo que su abuela quería decir. Aquella belleza no le pertenecía.
Formaba parte del parque, formaba parte de la experiencia de cualquier persona que quisiera detenerse a observar. Entonces sacó su móvil y tomó varias fotos. Pasó algunos minutos buscando el mejor ángulo y la mejor luz. Cuando terminó, se sintió satisfecha.
Había conservado el recuerdo sin alterar nada. Aquella noche revisó la imagen en casa y la flor seguía apareciendo hermosa. Pero lo que más le gustaba era la idea de que continuaba allí, creciendo tranquilamente bajo el árbol. A veces, pensó Sofía, cuidar algo consiste precisamente en no llevárselo.