Clara se queda en silencio unos segundos. ¿Por qué estoy cansada? ¿De qué? De mi madre, de sus preguntas, de sentir que no soy suficiente.
Lucía baja el tono. Tú eres suficiente. ¿Para ti? Sí.
Para ella, no. Silencio. Vale, dice Lucía. Entonces, lo hacemos bien.
¿Cómo? Necesitamos una historia. Clara se incorpora. ¿Qué tipo de historia?
¿Dónde os conocisteis? ¿Cuánto tiempo lleváis? ¿Qué le gusta? Clara abre los ojos.
No sé nada de él. Perfecto, vamos a inventarlo.