Daniel se levanta y camina un poco. Cuando me has preguntado en la cafetería si podía decir que no, ¿lo podía hacer? Pero no lo hiciste. No, silencio.
Porque era fácil, dice Daniel, sin compromiso, sin futuro, sin riesgo. ¿Eso es lo que querías? Eso es lo que siempre quiero. Clara lo mira.
¿Y ahora? Daniel la mira de vuelta. Ahora no es tan fácil. Silencio, más largo, más pesado.
Tu madre tiene razón en una cosa, añade él. Clara se pone tensa. ¿En qué? Esto no es serio.
Clara baja la mirada. No sé. Pero tampoco es solo un juego. Clara levanta la vista.
¿Entonces? ¿Qué es? Daniel lo responde inmediatamente. Y eso dice mucho.