DEMONIO
Hermanos, el Diablo está caminando entre nosotros.
El mismísimo Diablo, Satanás, el Ángel Caído,
el Maligno, el Patas de Cabra.
Debemos de tener cuidado porque quiere apoderarse
de nuestros cuerpos y vivir en nuestros corazones.
El día de hoy, tenemos aquí con nosotros
al hermano Juan Pablo, que está sufriendo de una posesión.
Vean esa cara de sufrimiento, vean esa cara de dolor.
-Sal de este cuerpo, Demonio, ¡sal! -¡No me toques!
¡Sal de este cuerpo, Satanás!
No me grites, estamos aquí cerquita, podemos hablar en este mismo tono.
Tú eres el Demonio, ¿no? Eres Belcebú.
-Servidor y amigo, mucho gusto. -Se los dije, hermanos,
Satanás está entre nosotros. ¡Sal de este cuerpo, Satanás!
-¿Por qué? -Porque ese cuerpo es de Juan Pablo.
¿No se supone que Dios vive en todos ustedes?
Así es. El espíritu de Dios habita en los cuerpos de todos nosotros.
¿Eso qué será, unos 7 mil millones de cuerpos que tiene Dios?
Efectivamente.
¿Y por qué no me puedo quedar con el de Juan Pablo?
7 mil millones de cuerpos, Juan Pablo...
El Demonio es un peligro, hermanos. La lengua de Satanás es seductora
y nos quiere enredar a todos, pero ¡con el Diablo no se discute!
No me escupas. ¡Qué asco!
Juan Pablo está bien.
Juan Pablo está comiendo chido, ya está haciendo ejercicios,
está durmiendo 8 horas diarias.
Pero Juan Pablo no tiene dinero.
Pero ninguno de estos pelados tiene dinero, por favor.
Aquí el único que tiene dinero eres tú, y eso es porque te lo dan.
La diferencia es que Juan Pablo, el poquito dinero que tiene
se lo gasta en lo que él quiere.
Tú haces beber a Juan Pablo, lo haces fumar, prevaricar.
Mira, Juan Pablo la está pasando muy bien.
Es más, ayer estuvo toda la noche con Karen.
Karen es fiel.
¡Karen es fiel a esta congregación y a su esposo! ¡Aleluya!
Por favor, mi querido pastorzuelo.
Karen podrá ser lo que sea, pero fiel, fiel no es.
Sal de este cuerpo, Satanás, ¡te lo ordeno!
Por favor, tranquilo. Está invadiendo mi espacio vital.
Si usted quiere tanto a Juan Pablo,
primero vamos a preguntarle a sus compañeritos.
¿Alguien de aquí extraña a Juan Pablo?
¿Ya ves?
Entonces, si tú estás muy interesado en Juan Pablo,
¿por qué mejor no hacemos lo de la custodia compartida?
Te lo traigo todos los domingos a misa y paso por él a la salida.
¡No negociarás con Satanás, no caerás en tentación!
¿Ahora no vas a caer en tentación?
Quieres embaucar a todo mi rebaño, los quieres engañar a todos.
Pare eso, no me necesitas, para eso, ya eres bueno tú.
Mira, yo me voy a dar una vuelta con Juan Pablo.
Voy a llevar a Karen por unos esquites.
¿Qué te parece si, cuando regrese, ya me dices qué piensas realmente
de lo que te estoy ofreciendo? ¡Suéltame! Yo puedo solo.
Hermanos, el Demonio se manifiesta de muchas maneras.
Se manifestó como Doña Florinda, al golpear a Don Ramón.
Cuando Don Ramón golpea al Chavo.
Se manifestó en Quico.
Bueno, creo que se manifestó en todo ese elenco.
Se manifestó en Catalina Creel, en Rubí, en Teresa.
Por eso, se le decía: "Eres mala, Teresa. Eres mala."
Se manifestó en Luisito Rey, en el papá de Luis Miguel,
en el mismísimo Luis Miguel, pero luego no...
Bueno, pero luego sí... Pero luego Luis Miguel se lo comió.