Su abuelo, un hombre mayor que había viajado mucho de joven, notaba la timidez de Hugo cada domingo cuando toda la familia se reunía a comer. Un día, mientras estaban solos en el jardín, el abuelo le contó que él también había sido un niño muy tímido, hasta que alguien especial le había enseñado un pequeño secreto para encontrar valor en los momentos difíciles