Mientras tanto, la abuela de Alba empeoraba poco a poco. Ya casi no salía de casa y apenas hablaba durante las visitas familiares. Los padres de Alba, muy preocupados, empezaron a hablar de llevarla al médico. Sin embargo, no sabían explicar exactamente qué le pasaba.
Alba escuchaba esas conversaciones con un miedo enorme. Ella sabía en el fondo que era la única responsable de que su abuela estuviera así de mal.