Marta vivía en un pueblo pequeño rodeado de bosques. Iba al instituto con su amiga Elena, una chica tranquila y algo misteriosa. Un lunes, Elena no fue a clase. Al principio, nadie le dio mucha importancia porque a veces Elena faltaba por su enfermedad.
Pero el martes Elena tampoco apareció. El miércoles, sus padres llamaron a la policía muy preocupados. Marta sintió un miedo extraño en el estómago porque Elena nunca desaparecía sin avisar a nadie. Esa misma tarde, todo el pueblo empezó a hablar de la desaparición de Elena.