Ese mismo día, en clase, la profesora Ana notó algo todavía más raro. Mateo daba respuestas contradictorias sobre el mismo tema en cuestión de minutos. Primero decía una fecha y después decía otra fecha completamente diferente. No se daba cuenta de su propio error.
La profesora empezó a preocuparse de verdad porque aquel comportamiento no se parecía en nada al Mateo tranquilo y algo distraído de meses atrás.