Sus amigos Pablo y Nora empezaron a sentirse molestos con el nuevo comportamiento de Mateo. Antes hacían los deberes juntos y se ayudaban entre ellos. Pero ahora Mateo los corregía todo el tiempo y les hacía sentir tontos. Un día, Pablo le dijo que ya no le gustaba hacer planes con él.
Porque siempre tenía que demostrar que sabía más que los demás. Mateo se encogió de hombros y contestó que no le importaba mucho.