Para conseguir la luz de luna, Clara y Leo subieron a una colina alta, cerca del pueblo. Allí, con un frasco pequeño de cristal, Clara consiguió atrapar un poco de luz plateada de la luna llena. Justo cuando terminaban, oyeron un ruido extraño detrás de ellos. Era la bruja, que había vuelto antes de tiempo y los había seguido hasta la colina.
Clara se giró asustada, con el frasco en la mano y a Leo escondido en su bolsillo. No sabía qué iba a pasar ahora.