Dentro de la casa, había estanterías llenas de frascos con líquidos de colores extraños. En una mesa grande, Clara vio un libro enorme con tapas de cuero oscuro. Con cuidado, sacó a Leo del bolsillo y lo puso sobre la mesa, cerca del libro. Leo, con mucho esfuerzo, abrió las páginas pesadas, una por una.
Buscaban el hechizo exacto que la bruja usó en el jardín aquel día de la manzana. Después de varias páginas, encontraron un dibujo pequeño, una manzana roja, y debajo unas palabras escritas con letra antigua.