Desde la ventana, Lucas observó la calle durante un buen rato. Pasaron estudiantes con mochilas, un señor mayor con un perro y una mujer joven hablando por teléfono. Nada especialmente interesante. Pero entonces vio a una señora mayor que caminaba muy despacio por la acera de enfrente.
Llevaba un abrigo marrón oscuro y una bolsa de tela tan grande que parecía pesar demasiado para ella. Caminaba con cuidado, como si cada paso requiriera concentración. Lucas se preguntó dónde iría y qué llevaría en esa bolsa enorme. Volvió a la mesa y abrió el ordenador.