El martes por la mañana, Elena se despertó cuando sonó el despertador a las ocho. No quería levantarse porque la noche anterior se quedó leyendo hasta tarde y estaba cansada. Pero tenía que abrir la librería a las nueve, así que no tenía otra opción. Se levantó, fue al baño y luego fue a la cocina a preparar el desayuno.