En la calle llueve, pero dentro de la librería todo está quieto, muy quieto. Antonio se levanta despacio. Lucía también. Están uno delante del otro.
Lucía puede sentir la respiración de Antonio, y Antonio puede oler el perfume de Lucía. Ninguno habla, no hace falta. Antonio levanta una mano lentamente y toca el pelo de Lucía. Lucía cierra los ojos un segundo.
Antonio acaricia su cara con mucha suavidad, como si tuviera miedo de hacer algo mal. Lucía abre los ojos y mira a Antonio. Antonio la mira a ella y finalmente la besa. Despacio, muy despacio.
Un beso suave, un beso tranquilo. Pero para Lucía no es tranquilo. Para Lucía, todo explota por dentro. El corazón, la cabeza, el pecho, todo.
Antonio separa un poco la cara. La mira. Tenía muchas ganas de hacer esto. Lucía sonríe.
Una sonrisa preciosa. Yo también. Entonces, Antonio vuelve a besarla. Y esta vez, Lucía sonríe en medio del beso.