Antonio espera delante de una cafetería pequeña. La cafetería es bonita y acogedora, con una luz suave y una música relajante de fondo. La calle está tranquila. Antonio mira el reloj.
Luego levanta la cabeza, ve a Lucía y sonríe. Sonríe de verdad, porque no estaba seguro de que Lucía viniera a la cafetería. Así que cuando la ve, se relaja y sonríe. Lucía camina despacio.
Antonio piensa, es preciosa. Pero no lo dice en voz alta. Lucía llega hasta él, se detiene y lo mira. Hola, dice.
Hola, responde Antonio. Se quedan unos segundos en silencio, pero es un silencio cómodo, tranquilo, acogedor. Antonio abre la puerta de la cafetería. Adelante.
Lucía sonríe un poco. Gracias.