Algunos compañeros que antes lo admiraban empezaron a reírse en voz baja. Nora comentó a otros niños que quizás Mateo no era tan listo como parecía. Ella sugirió que solo memorizaba cosas sin entenderlas de verdad. Esa opinión se extendió rápido por toda la clase.
Mateo, avergonzado, salió del salón antes de que terminara el concurso. No quería escuchar más comentarios sobre su fracaso.