- Disculpe, señorita, lleva una hora y 45 minutos en el restaurante. Se ha tomado solo dos vasos de agua fría con hielo y dos tapas de olivas de regalo. ¿Tiene previsto consumir algo más?
- Sabe qué pasa? Que con la calor no tengo mucha hambre. Entre el agua y las aceitunas, ya estoy un poco llena.
- Ya, pero esto es un restaurante. Aquí nos ganamos la vida sirviendo comida que la gente paga. Y usted, de momento, no ha pagado nada.
- Pero yo, a cambio, le puedo poner una reseña en Google con cinco estrellas. Entonces vendrá más gente y serán más populares y tendrán más clientes.
- Y a, ¿no se habrá dado cuenta de que este restaurante está al lado de la Sagrada Familia? Ya somos populares y ya viene mucha gente.
- Uy, pero hay muchos restaurantes que no valen nada al lado de la Sagrada Familia. Ustedes serán especiales.
- No, no, si ya somos especiales, pero nosotros nos ganamos la vida vendiendo comida a la gente y usted no ha pagado nada.
- No se preocupe, yo en la reseña pondré que se ganan la vida vendiendo comida.