Granada es una ciudad llena de contrastes. Hay barrios muy antiguos con calles estrechas y casas blancas. Y hay zonas modernas con tiendas y restaurantes. En el centro hay siempre mucha gente: turistas con cámaras, estudiantes con mochilas y vecinos que conocen la ciudad de toda la vida.
A Elena le gusta especialmente el barrio del Albaicín. Le gusta subir por sus calles pequeñas hasta llegar a un mirador desde donde se ve la Alhambra. Lo hace cuando necesita pensar o cuando tiene un mal día.