Un año después, Lucas y Sofía vuelven a la estación. Se sientan en el mismo banco. Sofía abre el viejo libro. Ahora, la última página ya no estaba vacía.
Tiene una sola frase: «Las mejores historias no terminan, solo cambian de capítulo». Sofía cierra el libro y mira a Lucas. ¿Sabes quién soy ahora? Lucas sonríe y le contesta.
Sí. ¿Quién soy? Eres Sofía. No eres un misterio.
No eres un recuerdo. Tampoco eres un sueño. Solo una persona que encontró el camino de vuelta. Los dos se levantan y se alejan caminando juntos.
Y por primera vez, la estación deja de ser un lugar de despedidas. Se convierte en el lugar donde empezó una nueva vida.