Lucía mira los libros. Uno. Otro. Otro.
Finalmente, toma un libro. Este, dice. Antonio mira el libro. ¿Por qué este?
Lucía responde. Es simple, es bonito y es especial. Antonio la mira. Como tú.
Se produce un silencio intenso. Lucía no sabe qué decir. Siente calor en la cara y el corazón se le acelera. Espera unos segundos y baja la mirada.
Gracias, dice. Antonio sonríe. De acuerdo, me lo quedo. Lucía lleva el libro al mostrador.
Antonio paga, pero no se va. Otra vez, no se va.