El lagarto de la Magdalena. Esta leyenda es de Jaén, una ciudad de Andalucía rodeada de olivos. Hace mucho tiempo, cerca de la fuente de la Magdalena, había una cueva. En esa cueva vivía un lagarto enorme.
Cuando la gente iba a la fuente a buscar agua, el lagarto salía y se comía a los animales y, a veces, a las personas. Nadie quería ir a la fuente. La ciudad buscó a alguien valiente. Por fin apareció un hombre con un plan.
Hay varias versiones de la historia. En una era un preso, en otra un pastor. El hombre llenó la piel de un cordero con pólvora. Después, la dejó cerca de la cueva y encendió la pólvora.
El lagarto salió, vio el cordero y se lo comió de un bocado. Unos momentos después, se oyó una explosión enorme. El lagarto había desaparecido. Todavía hoy en Jaén, el lagarto es un símbolo de la ciudad