Leo se levantó rápido y corrió hacia el montón de cosas caídas en el suelo. Entre la casa, la ballena, el camión de bomberos, el orangután, la barca, la bicicleta, el cubo de pintura, la escalera, la pelota y los dos zapatos, encontró por fin su cometa roja, un poco arrugada, pero entera. Leo sonrió muy contento y pensó: "Por fin mi cometa roja ya no está enganchada en el árbol". Leo recogió la cometa, se puso otra vez los dos zapatos y ayudó entre risas a devolver cada cosa a su sitio.
La bicicleta a su dueño, la barca al lago, el cubo de pintura al hombre de la valla, el orangután al zoológico y el camión de bomberos, con los bomberos muy sorprendidos, de vuelta a la calle. Incluso le dio tiempo de volver a colocar su casa en su sitio antes de que sus padres llegaran a casa