Otro día, durante una excursión del colegio, Hugo decidió por su cuenta que su grupo debía explorar un camino prohibido, convencido de que no había ningún peligro real. Ninguno de sus compañeros se atrevió a llevarle la contraria, porque decía las cosas con mucha seguridad, aunque varios sentían que aquello no era una buena idea. Al final, el grupo se perdió durante un buen rato y todos pasaron mucho miedo antes de encontrar el camino de vuelta