Un fin de semana, Sofía fue a pasar la noche en casa de su abuela, en un pueblo pequeño perdido en las montañas. En el desván de la casa de la abuela, encontró una caja antigua llena de objetos extraños, entre ellos un pequeño atrapasueños de plumas y cristales. Al tocar el atrapasueños, sintió un cosquilleo raro en los dedos, como si algo invisible se moviera cerca de ella en el aire polvoriento del desván.